Trump redobla su apuesta arancelaria y sube al 50 % los gravámenes sobre el acero a partir del 4 de junio
Trump redobla su apuesta arancelaria y sube al 50 % los gravámenes sobre el acero a partir del 4 de junio
La medida, que entrará en vigor el 4 de junio, coincide con el respaldo a la alianza entre Nippon Steel y U.S. Steel, y refuerza la visión de Trump sobre la siderurgia como un asunto de seguridad nacional
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Donald Trump anunció este viernes un contundente incremento en los aranceles que gravan las importaciones de acero y aluminio, elevándolos del 25 % al 50 %. La nueva tarifa entrará en vigor el próximo miércoles 4 de junio y, según explicó el propio mandatario, busca consolidar el resurgir de la industria metalúrgica estadounidense, que él considera un pilar estratégico para el país.
«Es un honor para mí anunciar que duplicamos los aranceles al acero y al aluminio. Nuestras industrias están regresando con más fuerza que nunca», escribió Trump en su red Truth Social, subrayando que esta medida será «otra gran noticia para nuestros maravillosos trabajadores».
El anuncio se hizo oficial durante un acto celebrado en una planta de U.S. Steel en Pittsburgh, Pensilvania, donde el presidente aprovechó la ocasión para elogiar la alianza empresarial entre la siderúrgica estadounidense y su homóloga japonesa Nippon Steel, aprobada el pasado 23 de mayo. Trump destacó que este acuerdo, inicialmente bloqueado en enero por su antecesor Joe Biden, contribuirá a generar alrededor de 70.000 empleos y movilizará inversiones por valor de 14.000 millones de dólares.
«Este pacto garantizará que esta histórica compañía estadounidense siga siendo parte de nuestra nación. Japón ha demostrado ser un gran aliado durante mi presidencia», afirmó Trump, quien explicó que, tras retomar la presidencia y reunirse con el primer ministro nipón Shigeru Ishiba, reconsideró su postura inicial y dio luz verde a que Nippon Steel adquiera una participación minoritaria en U.S. Steel.
El presidente Donald Trump con la lista de aranceles a los distintos países
Durante su intervención ante los trabajadores siderúrgicos, Trump celebró el respaldo que ha recibido por parte de los ejecutivos del sector para aplicar la máxima subida posible. «Pensé en llevar los aranceles al 40 %, pero los propios líderes de la industria me pidieron que no me quedara corto», reveló el mandatario. En tono distendido, añadió que la palabra «arancel» ocupa el cuarto lugar en su lista de favoritas, después de «Dios, esposa y familia», y se mostró satisfecho de que «los trabajadores entienden mucho mejor esta palabra que los financieros de Wall Street».
El anuncio llega en un contexto favorable para el presidente republicano: apenas 24 horas antes, una Corte de Apelaciones desbloqueó buena parte de su agenda arancelaria que había sido frenada por el Tribunal de Comercio Internacional.
Aunque la suspensión no afectaba a los gravámenes sobre el acero, sí ponía en cuestión la imposición de un arancel global del 10 % a prácticamente todos los socios comerciales de EE. UU., anunciado el pasado 2 de abril. También quedaban en pausa los llamados «aranceles recíprocos», cuyo porcentaje varía según el país y se basa en déficits y volúmenes de intercambio comercial, congelados hasta julio para permitir negociaciones bilaterales.
Trump no dudó en vincular la fortaleza del acero nacional con el concepto de soberanía: «Tener una industria siderúrgica sólida no es solo una cuestión de orgullo o prosperidad económica, es una prioridad de seguridad nacional», sostuvo. Según el presidente, Estados Unidos estaba «en decadencia» hace seis meses, pero ahora —gracias a sus políticas— «el mundo entero vuelve a hablar de nosotros».
En definitiva, el endurecimiento de la política arancelaria forma parte de una estrategia más amplia de relanzamiento económico nacionalista que busca reducir la dependencia exterior, revitalizar la producción local y proyectar una imagen de fortaleza industrial en la antesala de un nuevo ciclo electoral.