El presidente ruso, Vladimir Putin, en Moscú
Putin propone una tregua parcial a cambio del repliegue de Ucrania y el reconocimiento de las regiones anexionadas
La segunda ronda de conversaciones entre Rusia y Ucrania, este lunes en la ciudad turca de Estambul, finalizó tras poco más de dos horas y sin un acuerdo para un alto el fuego total de 30 días, como viene exigiendo Kiev desde el pasado mes de marzo. Al igual que durante el primer encuentro, el pasado 16 de mayo, las delegaciones de ambos países acordaron un nuevo intercambio de prisioneros de guerra. En esta ocasión, Kiev y Moscú se comprometieron a canjear a todos los heridos y gravemente enfermos, así como a liberar a los soldados de entre 18 y 25 años y devolver los cuerpos de hasta 6.000 soldados fallecidos.
La delegación ucraniana, liderada por el ministro de Defensa, Rustem Umérov, además entregó una lista con los nombres de 339 niños deportados ilegalmente a Rusia, y que Kiev exige que sean repatriados. Entre los pocos avances hacia una futura paz, el equipo negociador ruso finalmente presentó su memorándum con las condiciones para una tregua, y que Ucrania dice que necesitará mínimo una semana para analizar y determinar cuáles serán sus siguientes pasos. En el documento, hecho público por la agencia de noticias rusa Tass, el Kremlin insiste en sus exigencias maximalistas, que hacen imposible avanzar en la solución del conflicto.
Así, Moscú pide el reconocimiento internacional de la península de Crimea y de las cuatro regiones ucranianas –Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia– anexionadas al inicio de la invasión en 2022. Por tanto, el Kremlin exige la retirada completa de las Fuerzas Armadas de Ucrania de estas provincias y del territorio ruso. Más allá del plano militar y territorial, el presidente ruso, Vladimir Putin, busca el levantamiento de todas las sanciones al país y la devolución de los activos rusos congelados, lo que implica que la Unión Europea, entre otros, acepte estas condiciones.
Si esto no fuera suficiente, Putin, en el memorándum presentado este lunes de 31 puntos, aclara que, para «resolver la crisis ucraniana», es necesaria la celebración de unas elecciones como paso previo a la firma de un tratado de paz. «Kiev debe anunciar la fecha de las elecciones presidenciales y de la Rada –Parlamento ucraniano–, que deben tener lugar a más tardar cien días después del levantamiento de la ley marcial», señala el documento. Asimismo, el futuro tratado de paz entre Rusia y Ucrania deberá ser aprobado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y contemplar la renuncia de Kiev a una compensación económica por los daños causados durante la guerra.
El memorándum hace hincapié en la protección de «los rusoparlantes» en el territorio ucraniano. En cuanto al alto el fuego, el texto aclara que su implementación implicaría el repliegue de las Fuerzas Armadas ucranianas y la prohibición de recibir y desplegar «armas nucleares» o cualquier tipo de armamento por parte de los aliados occidentales; eso incluiría el suministro de información de Inteligencia. En definitiva, Moscú vuelve a ofrecer a Kiev unas condiciones que no puede aceptar.