Operativo policial en Ecuador
Noboa moderniza su sistema de inteligencia y espionaje para acabar con el crimen organizado
Terminar con la violencia y las organizaciones criminales en Ecuador es el objetivo del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, tras lograr dar luz verde a una ley de servicios de inteligencia que ha desatado la polémica en la oposición.
Noboa pone por delante la seguridad y otorga a los diferentes cuerpos que formarán parte del nuevo organigrama, de siete subsecciones, de amplias atribuciones que, para sus detractores, vulneran los derechos y libertades de los ciudadanos.
La ley Orgánica de Inteligencia, que ya ha entrado en vigor, crea un nuevo Sistema Nacional de Inteligencia cuya principal misión es poder poner fin a la declaración de estado de «conflicto armado interno», declarada en Ecuador.
El presidente que ha logrado recientemente una victoria, aún no reconocida por su adversaria, la correísta Luisa González, destinará diferentes partidas de fondos reservados para los agentes (sin necesidad de justificar) que podrán operar con identidades falsas y actuar de forma encubierta en los escenarios que consideren necesarios.
Los informes, investigaciones y conclusiones deberán ser incinerados
Además, sus actividades únicamente podrán ser fiscalizadas por la Contraloria General del Estado. Los informes, investigaciones y conclusiones deberán ser incinerados. De este modo, no quedará rastro alguno ni constancia. Tampoco se podrá acceder o revisar los contratos de mercenarios como, según la prensa, está previsto realizar.
Entre los puntos más criticados de la ley destaca las atribuciones especiales de estas unidades con potestad para exigir a las compañías de telecomunicaciones informaciones, datos privados e intervenciones telefónicas y de sistemas de comunicación (correos electrónicos, mensajerías privadas etc) sin –salvo modificación del reglamento– orden judicial así como tareas de seguimiento satelital o por cualquier otro medio a su alcance.
Siete unidades especiales
El flamante Sistema Nacional de Inteligencia se ha creado como una red formada por siete subsistemas: policial, militar, financiero, presidencial, tributario, aduanero y penitenciario que se regirán bajo un mando único.
El sistema, para el Gobierno, operará como buena parte de los servicios de inteligencia occidentales que gozan de inmunidades específicas, fondos reservados y libertad prácticamente absoluta para recabar información y datos pasados y actuales que permitan localizar y destapar redes criminales.