Ucranianos tras el ataque con misiles rusos en Kiev
Rusia gana terreno a la sombra del conflicto en Oriente Medio y recrudece sus ataques contra Ucrania
La guerra en el corazón del Viejo Continente se recrudece a la sombra del conflicto en Oriente Medio. Mientras que el foco mediático centraba su atención en el enfrentamiento directo entre Irán e Israel, Rusia sigue ganando terreno en Ucrania y, además, ha recrudecido sus ataques contra infraestructuras civiles para minar la moral de la población tras más de tres años de invasión. Este martes, un ataque con misiles balísticos contra la ciudad ucraniana de Dnipró acabó con la vida de 19 personas y más de 300 resultaron heridas. Hace exactamente una semana, otro bombardeo del Ejército ruso contra Kiev mató a 23 civiles y provocó más de 130 heridos.
Este ataque contra la capital ucraniana, que pasó bastante desapercibido en los medios, fue uno de los mayores ataques rusos contra Kiev en lo que va de guerra. Moscú disparó hasta 440 drones bomba y 32 misiles, que también tuvieron como objetivo la ciudad portuaria de Odesa. A pesar de que el mandatario ruso, Vladimir Putin, nunca ha necesitado que los focos miraran para otro lado para cometer masacres, estas últimas semanas han sido especialmente cruentas en Ucrania. Incluso, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volcado por completo en la guerra en Oriente Medio, fue sorprendido por los periodistas cuando, a bordo del Air Force One de vuelta de la cumbre del G7, fue preguntado por el masivo ataque ruso contra Kiev.
«¿Cuándo fue eso? ¿Cuándo?», respondió el republicano. «¿Justo ahora? ¿Te refieres a que mientras regresaba fue cuando ocurrió? Parece que sí. Tendré que verlo», despachó el asunto. En el frente de batalla, la ofensiva de verano rusa sigue empujando con fuerza y los soldados rusos avanzan por el norte del óblast de Sumi y cerca de las ciudades de Chasiv Yar, Pokrovsk y Novopavlivka, mientras que el Ejército ucraniano trata de hacerse fuerte en las ciudades de Jersón y Toretsk. En este sentido, el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés) denuncia que, durante los últimos meses, los ataques rusos se han centrado cada vez más en zonas e infraestructuras civiles, así como en la base industrial de defensa de Ucrania.
Ante esta compleja situación, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, busca desesperadamente el apoyo tanto militar como económico de sus aliados. Reino Unido anunció la entrega de 350 nuevos misiles a Ucrania con parte del dinero incautado a Rusia y el país anfitrión de la cumbre de la OTAN, Países Bajos, prometió un nuevo paquete de ayuda por valor de 175 millones de euros, que incluirá un centenar de radares antidron. Pero, sin duda, el apoyo que más buscaba Zelenski era el de Trump, con quien no pudo reunirse durante la cita del G7 en Canadá la semana pasada. Ambos líderes se habían emplazado a un encuentro en los márgenes de la cumbre, pero el estadounidense decidió acortar su viaje y volver de manera repentina a Washington para abordar la guerra abierta entre Irán e Israel.
El esperado encuentro tuvo finalmente lugar este miércoles con motivo de la cumbre de la Alianza Atlántica. En un momento, además, en el que Trump parece estar harto de la actitud de Putin. Antes de subirse al Air Force One para emprender su viaje a La Haya este martes, el republicano confesó a los periodistas que el ruso le había llamado para ofrecer su mediación en el conflicto de Oriente Medio. Una oferta a la que el presidente estadounidense respondió con un: «No, no necesito ayuda con Irán, necesito ayuda contigo». «Me gustaría alcanzar un acuerdo con Rusia», zanjó. Una postura que defendió durante la cumbre de la Alianza y tras reunirse con Zelenski.
El ucraniano aseguró que su encuentro con Trump fue «largo y sustancial» y afirmó que ambos discutieron «cómo lograr un alto el fuego y una paz real» y «cómo proteger» a la población civil ucraniana. «Hemos cubierto todas las cuestiones realmente significativas», escribió Zelenski en un mensaje en redes sociales. Asimismo, informó de que Kiev había propuesto comprar a Estados Unidos sus sistemas de defensa aérea Patriot y planteó una «posible coproducción de drones».
Por su parte, Trump, en una rueda de prensa al término de la cita con los aliados, adelantó que tenía previsto hablar con Putin «para ver si podemos ponerle fin [a la guerra]». «Es una locura, es una locura. Ahora hablaré con Putin. He tenido una buena reunión con Zelenski, y he tenido muy buenas reuniones», resumió el estadounidense, que llegó a reconocer que «es posible» que el ruso tenga ambiciones territoriales más allá de Ucrania.