Gheorghe Piperea, eurodiputado rumano promotor de la moción de censura contra Von der Leyen
Promotor de la moción de censura contra Von der Leyen
Gheorghe Piperea: «Vamos en un autobús hacia un precipicio a 200 km y el conductor está borracho»
este martes fue un día histórico en la sesión plenaria del Parlamento Europeo en Estrasburgo, pues se presentó por primera vez una moción de censura contra la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen. El eurodiputado rumano Gheorghe Piperea reunió 79 signatarios necesarios para promover la moción en ejercicio de lo que él calificó durante su presentación como «instrumento constitucional destinado a reforzar la democracia. No es un problema, es una oportunidad para una solución».
El debate transcurrió durante una hora. La presidenta del Parlamento, Roberta Metsola, dirigió los turnos de intervención, garantizando discrecionalmente «todo el tiempo que la presidenta necesitase» para contestar, que finalmente fueron 15 minutos, y permitiendo cinco minutos al eurodiputado que presentaba la moción, y el número de minutos estrictamente tasado que correspondía a cada grupo político interviniente en función de su representatividad.
Dos datos llamativos del debate: el tono crítico no sólo de los sectores que apoyaban la moción, sino también de otros que no la apoyaban, acusando a Von der Leyen de tibieza (por parte de The Left, Greens). Por otra parte, tanto S&D (socialistas) como Renew (liberales) se dirigieron a la Presidenta también muy críticamente, descartando unirse a la moción, pero advirtiendo públicamente que Von der Leyen debe velar sobre el EPP (populares) para que voten alineados con las políticas que Von der Leyen les prometió continuar antes de su reelección (Pacto Verde, Agenda social).
Con todo, El Debate entrevista al eurodiputado promotor de la moción de censura que se votará este jueves, Gheorghe Piperea, del Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR Group).
— ¿Cuáles son las razones que le han llevado a presentar esta moción de censura contra Ursula von der Leyen?
— Una moción de censura es un instrumento político, la ideología política está naturalmente presente en la moción, presente quien la presente. Es una herramienta que trata de quitar el poder a quien está en el Gobierno. A nosotros nos han movido razones políticas, judiciales y administrativas.
Hablando de principios, en mi opinión, la UE debería ser una democracia, es nuestra casa, la casa de los 450 millones de europeos. Esta casa no está limpia, en vez de una democracia se parece más a un régimen discrecionalmente totalitario que detenta el poder.
La concentración de poder que denunciamos comenzó hace seis años, cuando Von der Leyen tomó el poder de los Estados miembros y del Parlamento Europeo. El Parlamento es ignorado por la Comisión en multitud de ocasiones. Un ejemplo: el presupuesto después de la covid fue de 650 billones de euros, pues bien, fueron invertidos por Ursula von der Leyen en reparar los errores que ella cometió durante la pandemia, en concreto, la bancarrota en que quedaron muchos estados tras la pandemia. Se llama Mecanismo de Recuperación y Rescate. Lo mismo sucede con la política del Pacto Verde, o el programa de rearmar a la UE, ahora.
Estos abusos han provocado algo histórico y llamativo, que el Parlamento Europeo lleve a juicio a la Comisión, por todo esto, por haber roto la separación de poderes. No es aceptable. Si toleramos esto, perdemos la democracia. El Parlamento Europeo es el poder legislativo, pero también es el órgano de control del ejecutivo. Yo como eurodiputado estoy aquí también para eso, para ejercer el control y pedir responsabilidad a la Comisión.
Hay además una cuestión judicial, el Pfizergate. Hay en curso (congelada) una investigación criminal por la gestión de la pandemia por SMS. De los 27 Estados miembros sólo ella sabe lo que los mensajes contenían. Cuando este martes ella hablaba de transparencia nadie la aplaudió, sólo 15 asistentes al Pleno de los 350 que asistieron.
Hay también pronunciamientos sobre la corrupción en el uso del dinero público de la UE. La Corte Europea de Auditores ha emitido ya varios informes señalando este uso indebido, está además la paralización de nuestra iniciativa parlamentaria para frenar la financiación de ONGs partidarias del cambio climático. Resulta que financiaban su activismo con las ayudas de la Comisión, y la medida de recorte se frenó por parte de eurodiputados holandeses del Partido Popular en el Parlamento europeo ¿por qué? Porque ese escándalo del supuesto lobby verde está relacionado con el exvicepresidente de la Comisión Europea y responsable del Pacto Verde, Frans Timmermans.
También me gustaría contestar a la acusación de amistad con [Vladimir] Putin: nunca he negociado con él, no soy partidario de la forma de Gobierno de Putin, ni de Xi Jinping, ni de [Volodimir] Zelenski. Pero amigos de Putin, lo son, o lo fueron hasta justo antes de la guerra: Merkel, Schroeder, Sarkozy y Macron. Todos ellos hacían negocios muy beneficiosos con Rusia a cambio de gas barato. Y el Reino Unido, Alemania, y los Países Bajos han invitado a oligarcas rusos a establecerse en sus países y les daban la ciudadanía a cambio de que establecieran sus negocios en ellos. Si esos no son amigos de Putin…
Esta casa no está limpia, en vez de una democracia se parece más a un régimen discrecionalmente totalitario que detenta el poderEurodiputado rumano de Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos
— Muchos ciudadanos perciben a la Comisión Europea como un órgano opaco, desconectado de la voluntad popular. ¿Cree que Von der Leyen ha contribuido a esta brecha con Bruselas?
— Ella es la que ha culminado ese proceso que empezó con [Jean-Claude] Juncker, que hablaba de las Europas de múltiples velocidades, permitiendo discriminación entre los diferentes estados miembros, privilegiando a Francia, Alemania, Reino Unido, y después, Italia y España, sobre el resto de los países de la UE. Hace poco leí una encuesta publicada en la prensa francesa en la que el 62 % de la población francesa está a favor de una UE de Estados miembros soberanos y un 14 % a favor de la idea de Macron y Von der Leyen de la Europa federal. En esa encuesta, un 71 % muestra preocupación por un posible abuso de poder por parte de la Comisión y un 43 % cree que es posible que haya corrupción en la presidenta. Que estos porcentajes aparezcan en la prensa de Francia muestra que estamos ante el final de la época Von der Leyen.
— Se ha hablado de pactos entre Von der Leyen y líderes como Macron o incluso Sánchez para asegurar su reelección. ¿Está Europa ahora en manos de un «club de poder» que actúa a espaldas del Parlamento Europeo y de los votantes?
— Sí. Se creía que no saldría elegida, se decía que el EPP tenía otro candidato, posiblemente [Manfred] Weber. El 25 de junio, los negociadores del EPP (Mitsotákis y Tusk), el S&D (Sánchez y Scholz) y Renew (Macron y Rutte) llegaron a un acuerdo preliminar, exigiendo la continuidad en determinadas políticas sociales como el acceso a la vivienda, la inmigración, la agenda de género y el Pacto Verde, pactando también el enfoque socialdemócrata en temas geoestratégicos como la guerra de Ucrania-Rusia o la de Palestina-Israel. Algunas de estas promesas que hizo se están rompiendo ahora y por eso protestan los Verdes y la Izquierda.
— En España, la política europea se percibe distante. ¿Qué impacto ha tenido la reelección de Von der Leyen y qué impacto podría tener la moción si prosperase?
— La política europea no es distante, está muy centralizada, hay muchos temas involucrados, casi todo. Parece distante por la arrogancia burocrática, pero no es distante. La distancia burocrática me recuerda al ejemplo de España con la dana. Era un desastre, pero la ayuda se debía pedir por los canales burocráticos o no llegaba.
Básicamente en la política europea se nos impone todo. La política europea para los Estados miembros se ha convertido (simplificando) en una política de «zanahoria o palo». Si te sometes a lo que dice Von der Leyen, ganas notoriedad, dinero, ayudas sociales. Si lo criticas, ¡palo!: mala imagen, nada de dinero, ni apoyos sociales. Si te sometes a su agenda, llega, si no, no. Hay que recordar que el dinero público europeo no es de Von der Leyen, es de los ciudadanos europeos; debería gastarse en que todos alcancen un nivel de vida decente. Si continúan estas políticas de la Comisión nos abocamos a una nueva bancarrota de los Estados que van a sufrir sobre todo las empresas y los trabajadores, ni los bancos ni las grandes empresas. En resumidas cuentas, vamos hacia un precipicio, en un autobús a 200 km/h y el conductor está borracho. Primero, hay que cambiar al conductor y después, la dirección del autobús.