Exteriores del Departamento de Estado en Washington
Trump purga el Departamento de Estado con más de 1.300 despidos tras el respaldo del Supremo
El presidente estadounidense avanza con su ofensiva contra la burocracia federal y ejecuta los primeros recortes masivos tras la luz verde judicial
Donald Trump ha dado este viernes otro gran paso en su plan para reestructurar el Gobierno federal con criterios empresariales y políticos. El Departamento de Estado ha notificado por correo electrónico el despido de más de 1.300 empleados, en una decisión sin precedentes en la historia reciente del servicio exterior estadounidense. La medida se produce apenas dos días después de que el Tribunal Supremo desbloqueara la orden ejecutiva que autoriza al presidente a reestructurar la Administración sin necesidad de aprobación del Congreso.
Según fuentes oficiales, los avisos afectaron a 1.100 trabajadores del Servicio Civil y a unos 250 del Servicio Exterior, tanto dentro como fuera del país. Todos ellos serán puestos en baja administrativa en plazos de entre 90 y 120 días, como paso previo a su desvinculación definitiva.
La purga tiene su origen en una orden ejecutiva firmada por Trump en febrero, en los primeros días de su segundo mandato, que busca una «transformación decisiva» de la burocracia federal. Esa directiva fue bloqueada inicialmente por un tribunal de California, que consideró que tales cambios requerían aval legislativo. Sin embargo, el fallo del Tribunal Supremo de esta semana —con una abrumadora mayoría de 8 a 1— revirtió esa decisión, permitiendo al Ejecutivo avanzar sin cortapisas legales inmediatas.
Aunque la sentencia no resuelve el fondo del caso, sí avala la interpretación de la Casa Blanca de que los cambios estructurales son competencia directa del presidente. El dictamen deja abierta la puerta a impugnaciones individuales por parte de los sindicatos y las agencias afectadas, pero permite aplicar ya las medidas incluidas en el plan.
La operación fue diseñada por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien defendió ante el Congreso la necesidad de una reducción del 15 % en la plantilla del Departamento. La reestructuración afectará sobre todo a áreas dedicadas a derechos humanos, refugiados y democracia, cuyas funciones serán absorbidas por las oficinas regionales del Departamento. «Heredamos una estructura inflada, ineficaz y, en algunos casos, ideologizada», declaró la portavoz del Departamento, Tammy Bruce. «Estamos implementando reformas que priorizan los intereses nacionales y eliminan duplicidades que no aportan valor».
El sindicato de diplomáticos de carrera, AFSA, expresó su rechazo frontal a la medida. En un comunicado, denunció el «desmantelamiento de una fuerza diplomática de primera línea» en un momento de alta tensión internacional. «Esta decisión envía una señal de retirada. Mientras nuestros aliados piden claridad y nuestros adversarios ponen a prueba nuestra resiliencia, el presidente ha optado por marginar a los profesionales mejor preparados para defender los intereses de Estados Unidos en el mundo», señala el texto.
La reestructuración del Departamento de Estado es solo el inicio. Según la Casa Blanca, una veintena de agencias federales están en revisión, con planes de recortes y fusiones ya en marcha o en evaluación. Entre los departamentos en la lista figuran Salud, Comercio, Tesoro y Asuntos de Veteranos. El arquitecto inicial del plan fue Elon Musk, quien lideró el breve pero influyente Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), creado por Trump para aplicar lógicas empresariales al Estado. Aunque Musk se ha distanciado de la Administración tras desencuentros políticos, su legado sigue vivo.