Shi Yongxin (al frente), abad del templo Shaolin de China en Henan, ha perdido la condición de
Shi Yongxin, el último monje budista proscrito por sus relaciones con mujeres y malversación de fondos
China le revocó este lunes el estatus religioso de abad del célebre templo Shaolin tras conocer que, además, había sido padre
Los monjes budistas, últimamente, están dando demasiadas noticias y ninguna buena. En Tailandia un grupo numeroso cayó en desgracia por entregarse a las debilidades del cuerpo con una mujer que posteriormente les vació los bolsillos mediante chantaje de dar a conocer sus relaciones sexuales prohibidas.
Ahora, en China, el régimen comunista de Xi Jinping revocó este lunes el estatus religioso del abad del célebre templo Shaolin, Shi Yongxin, investigado por supuestos delitos financieros y por mantener relaciones impropias que contravienen los preceptos budistas. Dicho de otro modo, relaciones sexuales con varias mujeres.
La Asociación Budista de China, subordinada al aparato oficial del Frente Unido del Partido Comunista de China (PCCh, gobernante), anunció hoy que ha revocado su certificado de ordenación monástica al investigado tras recibir la solicitud correspondiente de la asociación provincial de Henan.
El monje, de 59 años, observa Efe, mes sospechoso de haber malversado fondos vinculados a proyectos del templo y de haber usurpado bienes del monasterio, además de haber mantenido durante años relaciones con varias mujeres con las que habría tenido al menos un hijo, según informaron las autoridades religiosas.
Shaolin es uno de los templos más conocidos de China y símbolo internacional del budismo chan y del kungfú
Shaolin, situado en la provincia central de Henan, es uno de los templos más conocidos de China y símbolo internacional del budismo chan y del kungfú, disciplinas por las que ha ganado fama mundial y se ha convertido en un importante atractivo turístico.
El ahora investigado, cuyo nombre secular es Liu Yincheng, llevaba tres décadas como abad al frente del templo, construido hace más de 1.500 años y situado en Dengfeng, y representaba una de las caras más visibles del budismo chino.
En 2015, Shi ya había sido objeto de acusaciones similares por parte de antiguos monjes y trabajadores del templo, aunque entonces las autoridades cerraron el caso sin presentar cargos.
El escándalo no ha afectado por ahora la actividad turística del monasterio, que continúa abierto al público con normalidad, según confirmaron fuentes del centro de visitantes del templo al diario local The Paper.