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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla en el Despacho Oval de la Casa BlancaAFP

Trump dice que sin un ataque de EE.UU., Irán habría tenido armas nucleares en «cuatro semanas»

El presidente de Estados Unidos asegura que un ataque aéreo evitó que Irán desarrollara armas nucleares y, al mismo tiempo, se muestra dispuesto a intervenir personalmente en un eventual acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania

En una intervención que refleja tanto su perfil de líder combativo como su aspiración de estadista, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abordó este martes dos de los temas más sensibles de la política internacional: el programa nuclear iraní y la guerra en Ucrania. Lo hizo en una entrevista concedida al analista conservador Mark Levin en su programa radiofónico, donde defendió con vehemencia las decisiones adoptadas durante los últimos meses.

Trump recordó que el pasado 21 de junio su país ejecutó la llamada Operación Martillo de Medianoche, un ataque aéreo de la Fuerza Aérea norteamericana contra tres instalaciones nucleares en territorio iraní. Según el mandatario, de no haberse llevado a cabo esa ofensiva, Teherán habría conseguido armas nucleares en apenas «cuatro semanas» y los ayatolás «las habrían utilizado». En su versión, fue el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) quien le transmitió que dichas bases «ya no existen», si bien reconoció que Irán podría intentar recomponer su capacidad en el futuro.

No obstante, tanto expertos independientes como el propio OIEA han expresado reservas sobre la magnitud de los daños provocados y sobre la posibilidad real de que el programa atómico persa haya quedado completamente neutralizado. La operación, que se produjo tras una escalada de violencia entre Irán e Israel, ha generado debate en el ámbito internacional sobre los límites de la disuasión militar frente a la necesidad de una solución diplomática.

Fin a la guerra entre Rusia y Ucrania

En paralelo a sus afirmaciones sobre Irán, Trump también se refirió a la guerra en Ucrania. El presidente explicó que prefiere «ver qué sucede» en una reunión bilateral entre Vladímir Putin y Volodímir Zelenski antes de comprometerse a participar en un eventual encuentro trilateral. Según afirmó, tanto con el líder ruso como con el ucraniano mantuvo reuniones «muy exitosas» en los últimos días, y consideró que lo más adecuado es que ambos se reúnan a solas para comprobar si es posible un primer acercamiento.

Trump y Zelenski en la Casa Blanca

Trump no descartó su participación posterior, incluso sugirió que, de ser necesario, él mismo podría «cerrar» un acuerdo de paz. Pese a las críticas que arrastra desde su primer mandato por supuestamente mostrarse indulgente con Rusia, el presidente insistió en que bajo su liderazgo Moscú no se habría atrevido a iniciar la invasión de Ucrania en 2022, aludiendo a la falta de reacción de la administración de Barack Obama durante la anexión de Crimea en 2014.

El jefe de Estado, que ha manifestado abiertamente su deseo de recibir el Nobel de la Paz, recalcó que ya ha intervenido con éxito en seis conflictos internacionales y que incluso logró detener otro que prefirió mantener en secreto, alegando que gracias a su actuación se salvaron «cientos de miles e incluso millones de vidas».

De este modo, Trump busca consolidar una imagen dual: la de un dirigente dispuesto a utilizar la fuerza militar para frenar amenazas como el programa nuclear iraní, y la de un mediador que aspira a poner fin a la guerra más grave en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. En un contexto global marcado por tensiones crecientes, su estrategia combina la presión armada con la expectativa de un papel protagonista en la diplomacia internacional.