La ofensiva de Egipto contra tiktokers
La ofensiva de Egipto contra tiktokers, marcada por el «pánico moral» y el sesgo clasista
Expertos denuncian que las detenciones de jóvenes creadoras responden más a prejuicios sociales y de género que a cuestiones legales
Bailarinas de danza del vientre, tatuadores que exhiben sus diseños sobre cuerpos femeninos o usuarios que insultaban en directo. Todos ellos habían encontrado en TikTok un altavoz con miles de seguidores en Egipto. Hoy, muchos comparten otro escenario: la prisión.
En apenas un mes, las autoridades han arrestado a 47 creadores de contenido —34 mujeres, 12 hombres y una persona trans— acusados de quebrantar los «valores y principios sociales» e incitar a la inmoralidad, según un balance recopilado por la agencia EFE.
El abogado Ahmed Masram, que inició varias de las denuncias, asegura que la campaña seguirá hasta lograr «una reacción firme de la sociedad y del gobierno para proteger a los hijos e hijas de este tipo de contenidos». El propio Ministerio del Interior difunde en redes los perfiles de los arrestados, junto a extractos de sus vídeos, convenientemente pixelados.
La ley egipcia contempla penas de cárcel de al menos seis meses para quienes vulneren los valores familiares, aunque no define con precisión qué se entiende por tales principios, lo que otorga un margen amplio de interpretación a las autoridades.
Más allá de lo moral, el trasfondo económico también pesa. En los directos de TikTok los usuarios reciben donaciones internacionales que no son declaradas en el país. Durante algunos registros se incautaron importantes sumas de dinero en efectivo. Solo en el primer trimestre del año, la plataforma eliminó 2,9 millones de vídeos en Egipto, suspendió casi 600.000 retransmisiones y bloqueó a cerca de 348.000 cuentas por incumplir sus normas internas.