Zelenski y Trump durante su reunión en Washington
El plan de Zelenski para hacerse con mil millones de dólares en Europa y armarse en Estados Unidos
Donald Trump estrechó la mano derecha de Vladimir Putin con fuerza. Al mismo tiempo, le dio unas palmaditas con la izquierda. La escena se registró en la entrevista que mantuvieron en Alaska el pasado mes de agosto donde, con las cámaras enfrente, los dos hombres que tienen al mundo en vilo escenificaron la buena sintonía que comparten.
Las imágenes hacían presagiar un futuro más que negro para Ucrania y Volodimir Zelenski. Putin no había dado su brazo a torcer para poner fin a la invasión del país vecino que un día fue de la Unión Soviética y el presidente de Estados Unidos, le había sacado de la marginalidad donde le colocó Occidente y el Tribunal Penal Internacional (TPI) por sus crímenes de guerra.
Pero con Trump una cosa y la contraria es posible sin que se le mueva un pelo. El presidente de Estados Unidos es capaz de humillar a Zelenski y luego preguntarle si podría bombardear Moscú. También asegurar que él garantizaba el fin de la guerra en Ucrania para después mostrarse resignado a su continuidad y pese a su discurso, no ejecutar sus amenazas contra el ruso que no cede a sus presiones ni a sus intentos de seducción.
En este contexto se entiende que, aunque Trump ya no regala armamento como hacía Joe Biden a Ucrania, diera luz verde a la venta de 3.000 misiles ERAN (Munición de Ataque de Largo Alcance Ucrania por valor de 825, millones de dólares. Esa decisión, hace apenas unos días, lleva implícito un mensaje para Vladimir Putin: negocios son negocios. La pregunta inmediata es, ¿de dónde sacará el dinero Ucrania?
Ahí entra en juego el programa PURL (Lista de Necesidades Prioritarias de Ucrania, por sus siglas en inglés). La Agencia de Cooperación en Seguridad y Defensa estadounidense lo aclara: «Ucrania utilizará fondos de Dinamarca, Países Bajos y Noruega, así como Financiación Militar Extranjera de Estados Unidos para esta compra. El ERAM es un ejemplo de colaboración con nuestros aliados de la OTAN para desarrollar un sistema capaz y escalable, con capacidad de entrega rápida.»
La madrugada del 1 de este mes de agosto Zelenski anunció, en un discurso a la nación, que hasta ahora ha logrado operar más de 2. 000 millones de dólares y destinarlos a armamento para los soldados que están en el frente y para los que permanecen en la retaguardia y desarrollan los planes de logística y defensa de un país que, según su enemigo, ha perdido cientos de miles de soldados (se calcula que al menos 600.000) en esta guerra.
Zelenski tiene un plan con los países de Europa y así se lo comunicó a los ciudadanos. «Nuestro objetivo es (conseguir) no menos de mil millones de dólares para el programa cada mes», dijo en alusión al PURL. El presidente que lleva resistiendo más de tres años la invasión de Putin anunció que, al menos de momento, los que van a financiar el programa serán más de los previstos: Países Bajos, Noruega, Suecia, Dinamarca, Canadá, Bélgica y Letonia.
Con estos nuevos mil millones de dólares Zelenski pretende aprovechar la buena predisposición de Trump que parece haber aparcado al idea de que renuncie a la soberanía parcial de su territorio y le entregue a Putin lo que ilegalmente ha hecho suyo.
El presidente de Ucrania apuesta por desarrollar su plan en varias faces, pero con un objetivo claro: comprar lanzamisiles antiaéreos Patriots, HIMARS y otros sistemas de defensa antiaéreos para reconquistar el terreno perdido.