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Soldados ucranianos se dirigen al frente en la región de Lugansk

Soldados ucranianos se dirigen al frente en la región de LuganskAFP

Ucrania minimiza los avances rusos en la ofensiva de verano y la da por concluida

El Estado Mayor ucraniano asegura que el Ejército del Kremlin no ha logrado hacerse con el control de ninguna ciudad importante en los últimos meses

Con la llegada de septiembre, el Estado Mayor de la Defensa de Ucrania ha hecho balance de los últimos meses y de los avances rusos en el campo de batalla durante su denominada ofensiva de verano. Mientras que en el plano diplomático no se ha logrado ningún avance significativo para poner fin a la invasión rusa, para Kiev, aunque Rusia ha avanzado y controlado nuevos territorios, esta última campaña rusa «acabó prácticamente en nada».

De esta forma, Kiev desmiente las declaraciones de este sábado del jefe del Estado Mayor ruso, Valery Gerasimov, quien aseveró que, desde marzo, Rusia había logrado hacerse con «más de 3.500 kilómetros cuadrados» de territorio en Ucrania y tomado el control de 149 aldeas. «A pesar de las afirmaciones de Gerasimov, las fuerzas rusas no han logrado el control total de ninguna ciudad importante», rebatió el Ejército ucraniano, que añadió que «las cifras presentadas por los ocupantes sobre los territorios y asentamientos capturados son extremadamente exageradas».

Así, Ucrania enfatizó que, desde principios de año, Rusia ha perdido casi 210.000 soldados, entre muertos y heridos, en combates en las regiones de Lugansk, Donetsk y Járkov. Actualmente, las tropas del país invadido se centran principalmente en repeler los avances rusos sobre la región de Sumi (norte), donde ya aseguran haber liberado las aldeas de Kindrativka y Andriivka. «El informe final del general Gerasimov es un ejemplo típico de las agresivas mentiras y la arrogancia del Kremlin», resumió el Estado Mayor ucraniano.

Aunque es cierto que los últimos avances rusos sobre Ucrania han sido lentos y costosos en sangre, también han sido constantes, sobre todo en el este y el sur del país invadido. Sin ir más lejos, el pasado martes, Kiev reconoció por primera vez que tropas enemigas habían entrado en la región clave de Dnipropetrovsk, llegando a atacar la capital regional, Dnipró. Antes de la guerra, este óblast tenía una población de más de tres millones de habitantes y era el segundo centro de industria pesada más importante de Ucrania después del Donbás, conformado por las regiones de Donetsk y Lugansk, que ahora Rusia controla casi en su totalidad.

Con todo, desde el mes de mayo hasta finales de agosto, el Ejército del Kremlin habría logrado avanzar unos 1.900 km², según estimaciones del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés). El Ministerio de Defensa ruso asegura que sus tropas se adentraron entre 600 y 700 km² por mes, mientras que el ISW reporta que este agosto el avance fue menor. Pero la invasión rusa de Ucrania no se puede medir únicamente en kilómetros conquistados: Moscú también ha redoblado sus ataques aéreos contra las principales ciudades del país.

El pasado jueves, un ataque aéreo masivo ruso contra la capital, Kiev, acabó con la vida de al menos 23 civiles, entre ellos cuatro menores. Aunque Ucrania trata de minimizar el alcance de la ofensiva rusa de verano, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha advertido sobre una nueva arremetida del invasor de cara al otoño, que tendría como principal objetivo hacerse con el control de la ciudad de Pokrovsk, clave para el suministro y la comunicación de las tropas ucranianas en el óblast de Donetsk.

«La concentración de tropas en la región alcanza los 100.000 soldados, según los datos que tenemos esta mañana», alertó Zelenski este sábado durante una rueda de prensa. En las últimas semanas, los alrededores de esta urbe se han convertido en el epicentro de los combates, sin que los rusos hayan logrado aún adentrarse en la misma. Además, el mandatario ucraniano anunció que su Ejército ya está planeando «nuevos ataques profundos» contra Rusia.

Con la llegada del otoño y, sobre todo, del invierno, la capacidad de lograr avances en el campo de batalla disminuye: las temperaturas extremas, las nevadas y los campos helados impiden el movimiento de las tropas, por lo que este tiempo, antes de que las temperaturas se desplomen, se presenta clave tanto para Rusia como para Ucrania a la hora de llegar a la mesa de negociaciones con las mejores cartas.

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