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Las autoridades investigan la zona donde impactó un dron en PoloniaAFP

Los detalles de la invasión aérea a Polonia: era un ataque a una base de ayuda a Ucrania y se acercó a Alemania

El estudio de los drones derribados permite saber su recorrido y sus objetivos

Dos días después de que el mundo se levantara con la noticia de que varios drones rusos habían invadido el espacio aéreo de Polonia –un país de la OTAN–, algo que el primer ministro polaco, Donald Tusk, calificó como «lo más cercano que habían estado a un conflicto abierto desde la II Guerra Mundial», los detalles sobre el suceso siguen saliendo a la luz.

Una de las grandes cuestiones es si, como defiende Bielorrusia –país aliado de Rusia y de donde salieron los drones–, el suceso fue un error fruto de unos drones que se desviaron o si, como argumentó la Unión Europea, fue un ataque intencionado. Gracias al estudio de los drones derribados se han podido conocer más detalles que demuestran que, efectivamente, no hubo nada de casual en lo ocurrido.

Según fuentes de la OTAN, y tras estudiar la ruta de los drones, el objetivo del ataque era una base de ayuda logística a Ucrania situada en la ciudad polaca de Rzeszów. A pesar de que tan solo uno de los mismos impactó –lo hizo en un edificio residencial en la localidad de Wyryki– también se sabe que otros objetivos eran un cuartel de defensa territorial polaca o instalaciones energéticas cerca de Varsovia. De acuerdo con la agencia Efe, uno de los drones penetró hasta 300 kilómetros en territorio de la OTAN y cayó a tan solo 200 kilómetros de la frontera con Alemania.

Si Rusia ataca territorio de la Alianza Atlántica, todos los países pertenecientes a la misma tienen que acudir en defensa y se considerará un «ataque directo sobre ellas», según establece el artículo 5 de la Alianza. Por ahora Polonia no ha invocado ese, sino el 4, que es una herramienta concebida para momentos en los que la integridad territorial de un Estado miembro se ve amenazada.

Desde Moscú, Vladimir Putin sigue tanteando la paciencia de los principales mandatarios mundiales. Lejos de querer calmar las aguas tras el incidente en Polonia, Rusia y Bielorrusia han comenzado este viernes las maniobras 'Zapad 2025' que realizan conjuntamente los dos ejércitos y que buscan intimidar a los países cercanos. Concretamente, a los bálticos –Lituania, Letonia y Estonia– y a Polonia.

Restos de uno de los siete drones rusos derribados en Polonia

Estos últimos, por su parte, y tras el susto del miércoles, han reaccionado desplegando a unos 40.000 soldados en su frontera oriental, en coordinación con fuerzas de la OTAN. «Estamos preparados», asegura el ministro de Defensa, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz. Hace cuatro años, 'Zapad 2021' fue el preludio de la invasión a Ucrania.

El país presidido por Volodimir Zelenski, a diferencia de Polonia, no es miembro de la OTAN, por lo que no tuvo en aquel momento alguna de las protecciones que esta semana se han desplegado sobre territorio polaco. En las últimas horas, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha ordenado la movilización de tres cazas para proteger el espacio aéreo polaco, mientras que Alemania ha decidido prolongar y ampliar hasta finales de año la vigilancia aérea sobre el país.

Bielorrusia, por su parte, ha advertido que reaccionará ante «cualquier provocación». «Nosotros seguimos activamente toda la actividad militar que tiene lugar cerca de nuestras fronteras y estamos dispuestos a reaccionar ante cualquier provocación que pueda surgir en el transcurso de las maniobras Západ-2025», ha asegurado Pável Muraveiko, viceministro de Defensa bielorruso.

Ucrania lanza drones hacia Moscú

Paralelamente a estos acontecimientos, Ucrania ha lanzado esta madrugada un gran ataque, con 221 drones, sobre territorio ruso, incluidos varios que se dirigían a Moscú. «Los sistemas de defensa antiaérea han interceptado y destruido 221 drones de ala fija ucranianos», ha informadoo el Ministerio de Defensa ruso. Según el mando militar ruso, los drones fuero derribados en las regiones de Briansk (85), Kaluga (18), Nóvgorod (14), Oriol (9), Moscú (9), Bélgorod (7), Rostov (3), Tver (3), Pskov (1), Tula (1) y Kursk (1).

Una guerra, la de Ucrania, que va camino de su cuarto aniversario y que, pese a los intentos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sigue lejos de poder acabar. Mientras las bombas siguen explotando ahí, esta semana también el conflicto ha amenazado con una escalada incontrolable en Polonia.