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Personal de la Fuerza Aérea Polaca escucha durante una visita del primer ministro polaco, Donald Tusk

Personal de la Fuerza Aérea Polaca escucha durante una visita del primer ministro polaco, Donald TuskEFE

Rusia desafía a la OTAN tras la crisis de los drones con los mayores ejercicios militares en años

Bautizadas como Zapad-2025, miles de soldados rusos se despliegan en Bielorrusia y, especialmente, en la linde del corredor de Suwalki, el eslabón débil de la Alianza

La Rusia de Vladimir Putin está poniendo a prueba como nunca antes la resistencia y capacidad de respuesta de la Alianza Atlántica. Tan solo un día después de que 19 aviones no tripulados rusos tipo Geran-2 invadieran el espacio aéreo de Polonia –país miembro de la OTAN– y la Alianza tuviera que derribarlos, la Federación Rusa, junto a su mayor aliado Bielorrusia, lanza otro desafío y anuncia a bombo y platillo el comienzo este viernes del mayor ejercicio militar junto a la frontera de este país Báltico de los últimos cuatro años, bautizado como Zapad-2025.

Polonia no olvida que, precisamente, Putin utilizó como excusa unas maniobras conjuntas con su gran aliado Aleksandr Lukashenko en febrero de 2022 para ejecutar sus verdaderos planes, la invasión de Ucrania. El autócrata ruso utilizó Bielorrusia como lanzadera para su particular blitzkrieg que, más de tres años después, se ha convertido en una cruenta guerra de desgaste. Polonia, junto con el resto de países de la OTAN que comparten frontera con Rusia, temen que estas maniobras no sean más que una nueva estrategia para medir las capacidades de los aliados.

Septiembre tampoco es el mejor mes para Polonia que recuerda como el primer día de este mes en 1939, la Alemania nazi decidió invadir el país, desatando así la Segunda Guerra Mundial. Ahora, 86 años después, Varsovia vuelve a verse amenazada por las aspiraciones expansionistas de otro vecino, la Rusia de Putin. Pero no solo Polonia vive ese miedo, otros aliados como Estonia, Letonia, Lituania o Rumanía llevan años alertado de la amenaza que representa Moscú y que su apetito va más allá de Ucrania. En un momento de máxima tensión como el que se vivió este miércoles entre la OTAN y Rusia, Putin no ha dudado en seguir azuzando el conflicto enviando a miles de sus soldados a Bielorrusia.

En estas maniobras conjuntas, que comenzaron este viernes tienen previsto alargarse hasta el próximo 16 de septiembre, participarán entre 13.000 y 30.000 militares de ambos países. Sin embargo, fuentes de Inteligencia occidentales apuntan a que este número podría elevarse hasta los 150.000 uniformados, los cuales estarán desplegados en las fronteras tanto con Polonia como con Lituania, 6.000 de ellos concretamente junto al corredor de Suwalki, el eslabón débil de la OTAN. Se trata de un estrecho pasillo entre Polonia y Lituania, de apenas unos 65 km de largo y entre 8 y 50 de ancho, que separa el enclave ruso de Kaliningrado de Bielorrusia.

Esta última provocación rusa finalizará el próximo martes con una simulación de lanzamiento de misiles nucleares. El Kremlin niega que estas maniobras amenacen la seguridad de terceros países y el portavoz ruso, Dmitri Peskov, explicó que se trata simplemente de «la continuación de la cooperación militar y la mejora de la interacción entre dos aliados estratégicos». Sin embargo, el pasado mes de diciembre, Moscú firmó un tratado de seguridad con Minsk en el que ofreció garantías de seguridad a Bielorrusia, incluido el posible uso de armas atómicas, entre ellos los misiles Oréshnik.

Ya en junio de 2023, Putin trasladó armas nucleares a la que se considera la última dictadura de Europa. Así, Bielorrusia se está posicionado como un acto clave tanto en la invasión rusa de Ucrania como en la guerra híbrida que mantiene El Kremlin contra el Viejo Continente. Una prueba de ello es que los drones rusos interceptados por la OTAN en Polonia fueron lanzados, precisamente, desde territorio bielorruso. «Por primera vez durante esta guerra los aparatos no provenían de Ucrania, sino de Bielorrusia», confirmó el primer ministro polaco, Donald Tusk, durante una reunión de emergencia convocada a raíz de la crisis de los drones.

Tusk aprovechó para advertir sobre la amenaza que plantean en este momento las maniobras Zapad-2025 y que definió como «muy agresivas». Para evitar nuevos choques como el del miércoles, que puedan desencadenar un conflicto a gran escala, Polonia ya ha restringido el espacio aéreo en el este de su territorio, ha invocado el artículo 4 de la OTAN –que permite solicitar consultas con el resto de país miembros cuando considera que su integridad territorial o seguridad están bajo amenaza– y ha convocado una sesión urgente al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

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