El cierre parcial del Gobierno obliga a la Agencia Tributaria de EE.UU. a suspender temporalmente al 46 % de su plantilla
El cierre parcial del Gobierno obliga a la Agencia Tributaria de EE.UU. a suspender temporalmente al 46 % de su plantilla
Más de 34.000 empleados de la Agencia Tributaria estadounidense quedan sin funciones ni salario mientras se prolonga la parálisis administrativa por la falta de acuerdo en el Congreso
El prolongado cierre parcial del Gobierno federal de Estados Unidos, que ya acumula más de una semana de vigencia, ha provocado una nueva consecuencia directa: la suspensión temporal de más de 34.000 empleados de la Agencia Tributaria (IRS, por sus siglas en inglés). La cifra representa aproximadamente el 46 % de la fuerza laboral total del organismo, según informó la propia institución en un comunicado oficial.
La medida, que se implementará de inmediato, afecta principalmente a personal de los centros de atención telefónica, trabajadores del área de tecnología de la información y buena parte de los servicios centrales de asistencia al contribuyente. En la práctica, esto supone la interrupción casi total de la atención al público y de varios procedimientos administrativos que requieren la participación directa del IRS.
A pesar de la magnitud del recorte operativo, el organismo precisó que mantendrá en activo a aquellos empleados implicados en la aplicación de la ley fiscal y de gasto aprobada por el presidente Donald Trump el pasado mes de julio. El resto del personal permanecerá en situación de licencia sin sueldo hasta que el Ejecutivo recupere su normal funcionamiento.
El IRS ha solicitado a todos los trabajadores afectados que acudan brevemente a sus oficinas para completar tareas de cierre, entregar documentación pendiente y recibir la notificación formal de suspensión. Este proceso, según las directrices internas, no debería extenderse más allá de las cuatro horas laborales.
Sede del Departamento del Tesoro de Estados Unidos
La crisis administrativa deriva del bloqueo político en el Congreso, donde republicanos y demócratas no logran alcanzar un acuerdo sobre la financiación temporal del Gobierno. El principal punto de fricción se encuentra en la extensión de los subsidios contemplados en la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (conocida como Obamacare), cuya continuidad es rechazada por buena parte del ala republicana.
El cierre, que ya afecta a numerosas agencias federales, ha generado retrasos en servicios considerados esenciales, incertidumbre en el ámbito económico y preocupación entre los trabajadores públicos. Diversos analistas advierten que, si la situación se prolonga, podría tener repercusiones en la recaudación fiscal y en la gestión de programas de asistencia que dependen de la coordinación interinstitucional.