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Tomiichi Murayama en una imagen de archivo

Tomiichi Murayama en una imagen de archivoAFP

Muere a los 101 años Tomiichi Murayama, el primer ministro japonés que pidió perdón por los crímenes de guerra

El exmandatario socialdemócrata pasará a la historia por la «Declaración Murayama» de 1995

Tomiichi Murayama, el ex primer ministro japonés que en 1995 pidió perdón en nombre de su país por los crímenes cometidos por el Ejército Imperial durante la Segunda Guerra Mundial, ha muerto este viernes a los 101 años en un hospital de su ciudad natal, Oita, en el suroeste de Japón. La noticia fue confirmada por Mizuho Fukushima, actual líder del Partido Socialdemócrata, quien se refirió a Murayama como su «padre político» y destacó «la importancia histórica» de su célebre disculpa.

«Mi padre político, Tomiichi Murayama, falleció hoy a las 11.28 (hora local) en Oita. Estoy profundamente consternada por su pérdida», escribió Fukushima en la red social X. «La Declaración Murayama fue un hito de valor político y de reconciliación internacional», añadió.

La conocida Declaración de Murayama, pronunciada el 15 de agosto de 1995 –cuando se cumplían 50 años del final de la Segunda Guerra Mundial–, fue un momento de inflexión en la política exterior japonesa. En su discurso, el primer ministro reconoció que Japón, «a través de su Gobierno colonial y su agresión, causó un daño y un sufrimiento enormes a la gente de muchos países, especialmente a las naciones asiáticas», y pidió perdón por «las acciones del país durante un periodo desafortunado de la historia». Aquel texto fue el primer reconocimiento explícito de culpa y responsabilidad nacional por parte de un jefe de Gobierno japonés.

Nacido en 1924 en la prefectura de Oita, en la isla de Kyushu, Murayama creció en una familia modesta y comenzó su carrera política como sindicalista en una empresa de transporte local. Se afilió al Partido Socialista Japonés –rebautizado más tarde como Partido Socialdemócrata– y fue elegido diputado en 1972. Su ascenso dentro de una formación históricamente minoritaria se debió a su reputación de hombre austero, pragmático y conciliador.

En 1994, en un giro político inesperado, se convirtió en primer ministro tras un acuerdo de coalición entre su partido y el PLD, que había perdido por primera vez en casi cuatro décadas su mayoría absoluta. Fue el primer dirigente socialdemócrata en ocupar el cargo desde la década de 1940.

Su mandato, de apenas dos años (1994-1996), coincidió con una época de crisis interna y vulnerabilidad. En enero de 1995, Japón fue sacudido por el gran terremoto de Kobe, que dejó más de 6.000 muertos, y poco después por el atentado con gas sarín en el metro de Tokio, perpetrado por la secta Aum Shinrikyō. Aquellos dos desastres marcaron su gestión y le provocaron críticas por la lentitud de la respuesta gubernamental.

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