El presidente de Francia, Emmanuel Macron, pronuncia un discurso
Robo en el Louvre: Macron rescata un plan para reforzar la seguridad de monumentos y museos de Francia
La historia o la película del robo del siglo XX en que se ha convertido el atraco al Museo del Louvre no ha hecho más que empezar. El Gobierno de Emmanuel Macron está consternado y el presidente, al que la oposición ya empieza a apuntar por la falta de seguridad en la pinacoteca más importan del mundo –junto con el Prado–, se ha comprometido a capturar a los ladrones y a reforzar los sistemas de seguridad del «patrimonio cultural.»
Macron se ha sumado esta mañana al goteo de ministros que se llevan las manos a la cabeza y trata de enviar mensajes de tranquilidad a la población. «El robo cometido en el Louvre es un ataque a un patrimonio que apreciamos porque es nuestra historia. Recuperaremos las obras y los responsables serán llevados ante la justicia. Se está haciendo todo lo posible, en todas partes, para lograrlo bajo la dirección de la Fiscalía de París,» escribió en su cuenta de X, antiguo Twitter.
El presidente, que atraviesa una de sus eternas crisis durante este maltrecho segundo Gobierno, rescata en el tuit un plan para mejorar los sistemas de seguridad que, visto lo visto, parece llegar tarde: «El proyecto Louvre Nouvelle Renaissance, que lanzamos en enero, incluye seguridad reforzado. Garantizará la preservación y protección de lo que constituye nuestra memoria y nuestra cultura.»
Macron sufre un verdadero terremoto político. Su medida estrella, la de subir la edad de jubilación a los 64 años, se ha quedado en eso, en una promesa. El último primer ministro, Sebastian Lecornu, después de haber presentado su dimisión volvió tras se rechazada esta por Macron. Con el fin de alcanzar aprobar los presupuestos Lecornu se vio la semana pasada obligado a retirar la medida que más rechazo genera en la sociedad y aparcarla con algo parecido a carácter definitivo.
Como si le persiguiera una maldición, Macron ha tenido que bregar con acontecimientos dramáticos en dos de los emblemas de París: el incendio de la catedral Notre Dame y ahora el robo del Louvre. A estos dos escenarios insólitos hay que sumar que su gestión está considerada de las peores de los últimos años y la deuda pública de Francia ha llegado ya a 115 % del PIB.
La oposición no el da un respiro y cada día aumentan laa voces que piden un anticipo electoral. No sólo de Legistivas sino de presidenciales.