Johann Wadepuhl, ministro de Exteriores alemán
El ministro de Exteriores alemán cancela su viaje a China porque solo pudo concertar una reunión
El episodio pone de manifiesto las dificultades del Gobierno alemán para recomponer su relación con la segunda economía mundial
El ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, ha cancelado a última hora su viaje oficial a China previsto para este domingo, después de que su equipo solo lograra concretar una reunión con su homólogo, Wang Yi. La decisión, confirmada por un portavoz del Ministerio de Exteriores, evidencia el creciente enfriamiento de las relaciones entre Berlín y Pekín.
La visita, que iba a ser la primera de un alto cargo del nuevo Gobierno del canciller Friedrich Merz, tenía como objetivo abordar cuestiones clave para la economía alemana, como las restricciones chinas a la exportación de tierras raras y semiconductores, que afectan a sectores estratégicos como el automovilístico y el de defensa. Wadephul también pretendía tratar el apoyo indirecto de Pekín a Rusia mediante el suministro de componentes electrónicos de doble uso, así como la seguridad en el estrecho de Taiwán.
Sin embargo, al no conseguir otras citas políticas de relevancia, el ministerio decidió suspender el desplazamiento. «Después de evaluar la agenda prevista, hemos considerado que no se daban las condiciones necesarias para una visita productiva», señaló un portavoz en Berlín.
El episodio pone de manifiesto las dificultades del Gobierno alemán para recomponer su relación con la segunda economía mundial. El canciller Merz, que intenta reactivar una economía estancada desde hace tres años, ha endurecido su discurso hacia China, a la que ha descrito como parte de un «eje de autocracias» y un desafío existencial para la industria exportadora alemana. La cancelación también podría complicar los planes de Merz para organizar un encuentro con el presidente Xi Jinping, una cita que Berlín considera clave para restablecer el diálogo político de alto nivel.
China, por su parte, no ha hecho comentarios oficiales sobre la decisión alemana. Pekín mantiene que sus políticas industriales responden a su propio interés nacional y rechaza las acusaciones de que esté vulnerando las reglas del comercio global.
El pasado julio, Alemania ya convocó al embajador chino tras denunciar que uno de sus aviones de vigilancia fue apuntado con un láser en el mar Rojo, mientras que Berlín ha criticado abiertamente las políticas chinas sobre minerales estratégicos.