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Andrej Babis volverá a ser el primer ministro checo

Andrej Babis volverá a ser el primer ministro checoEFE

El nacionalista Andrej Babis llega a un acuerdo para gobernar República Checa con una coalición tripartita

El magnate regresa al poder, después de ocupar el cargo de primer ministro entre 2017 y 2021

Tras las elecciones legislativas celebradas a principios de octubre, el veterano político Andrej Babis, nacido en Bratislava hace 70 años y uno de los hombres más ricos de República Checa, se convertirá en el nuevo primer ministro checo. Su partido político, Acción de Ciudadanos Insatisfechos (ANO), fue el más votado, y esta vez sí ha logrado amarrar los apoyos necesarios para asumir la jefatura del Gobierno. A falta de concretar los últimos flecos, Babis ha alcanzado un acuerdo con el partido derechista del SPD y con la formación Los Propios Automovilistas (Motorisé sobe) –críticos con las normativas climáticas de Bruselas–, que le garantiza una holgada mayoría de 108 de los 200 escaños de la Cámara Baja.

El pacto se formalizará el próximo 3 de noviembre, coincidiendo con la apertura de la nueva legislatura, y será entonces cuando se conozca tanto el reparto definitivo de ministerios como la configuración de la dirección parlamentaria, donde el líder del SPD, Tomio Okamura, aspira a presidir la Cámara de Diputados.

El regreso al poder de Babis –que ya estuvo en el cargo entre 2017 y 2021 – llega en un periodo convulso marcado por protestas multitudinarias y un proceso judicial –del que finalmente fue absuelto– por el presunto uso fraudulento de fondos europeos. Su apuesta por volver parecía muy arriesgada en su momento, pero ha logrado el apoyo de las urnas.

Sin embargo, tal como le ocurrió en su anterior mandato, su estancia en el poder no promete ser sencilla. La coalición, aunque sobrada de escaños, genera desconfianza tanto en la oposición como en instituciones europeas y atlánticas. El presidente checo, Petr Pavel, le ha exigido garantías explícitas de que República Checa no celebrará un referéndum sobre la permanencia en la UE o la OTAN, una idea que el SPD ha enarbolado con frecuencia. Babis, por su parte, ha tenido que salir al paso, asegurando que la orientación euroatlántica del país «no está en cuestión».

Famoso por su discurso antiestablishment o por acusar a Bruselas de ahogar la economía checa, Babis ha construido su imagen como la de un gestor eficiente, ajeno a los intereses de los «viejos partidos». Un relato que ha calado especialmente en votantes rurales y en sectores industriales agraviados por la inflación y las regulaciones medioambientales.

El ex primer ministro Andrej Babis y el general retirado Petr Pavel se enfrentarán en un balotaje por la presidencia de República Checa

Andrej Babis y el presidente checo, Petr PavelAFP

Su carrera política arrancó tras décadas al frente de un imperio empresarial –el conglomerado Agrofert– que domina desde la industria alimentaria hasta medios de comunicación, un poder económico que sus críticos consideran incompatible con cualquier rol gubernamental. Él lo niega y promete un Ejecutivo centrado en proteger el nivel de vida, frenar la presión fiscal y «recuperar el control» frente a decisiones dictadas desde Bruselas.

Sea como fuere, Babis regresa al poder con el desafío de transformar su victoria y su mayoría parlamentaria en un Gobierno estable capaz de superar las tensiones internas entre populistas, nacionalistas y euroescépticos radicales. Lo que está por ver es si esta coalición de intereses tan diversos podrá sobrevivir al choque con la realidad o si, como en el pasado, acabará devorada por sus propias contradicciones.

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