Keir Starmer y Xi Jinping en una imagen de archivo
Se tensan las relaciones entre Reino Unido y China por la polémica megaembajada en Londres
Han transcurrido siete años y todo sigue igual. La mega Embajada que China tenía previsto construir en Londres sigue bloqueada. En Reino Unido no ven con buenos ojos un proyecto que tiene previsto ocupar 20.000 metros cuadrados en el corazón de la capital británica.
Las razones que esgrimen en Inglaterra para rechazar el proyecto es que el bunker, inexpugnable, esta cerca de centros de inteligencia claves y desde allí podrían romper las fronteras británica de ciberseguridad. Demasiado riesgo para ponerse a tiro del gigante asiático.
El problema es que el régimen que lidera Xi Jinping tenía garantías de poder sacar adelante su Embajada del mismísimo Boris Johnson. Hasta ahora los tories se miraban unos a otros –y los laboristas también– buscando al responsable de una aprobación que provoca el rechazo frontal de todos. Los unos y los otros, adversarios de difícil conciliación, están de acuerdo en esta negativa, pero China compró por 255 millones de libras los 20.000 metros cuadrados de la, en teoría, futura Embajada.
La historia de este culebrón, del que da cuenta con detalle The Guardian, y se ha traducido, por reciprocidad, en un freno a las reformas de la Embajada de Reino Unido en Pekín, empezó durante la gestión de Theresa May, pero el que envió las cartas que reproduce The Guardian es Johnson.
«Me complace que esta sea la mayor inversión diplomática de China en el extranjero(...) La remodelación de nuestra embajada en Pekín será una de nuestras mayores inversiones diplomáticas en el exterior.», escribe la «Ambición rubia», como se conoce también a Johnson.
A más, a más, que dicen en Cataluña, el conservador expresa que está «comprometido, como estoy convencido que usted lo está, a garantizar que nuestros proyectos se desarrollen en paralelo» y que «serán expresiones audaces de la fortaleza de las relaciones bilaterales entre el Reino Unido y China».
Un portavoz de la embajada china declaró: «En 2018, el gobierno chino adquirió el antiguo emplazamiento de la Royal Mint Court de Londres para albergar las nuevas instalaciones de la embajada china. El gobierno del Reino Unido dio su consentimiento para ello».
«El Reino Unido –continuó– ha demostrado una total falta de espíritu contractual, credibilidad y ética, y ha postergado repetidamente la aprobación del proyecto con diversas excusas… Tanto China como el Reino Unido tienen planes para construir nuevas embajadas en las capitales del otro, y ambas partes deberían facilitar los esfuerzos de la otra.»
Los conservadores, como publica The Guardian, han preguntado si el Partido Laborista ofreció garantías privadas a China sobre la propuesta sin revelar que lo había hecho cuando se concibió originalmente. Kemi Badenoch, la líder conservadora, declaró el lunes en la cadena ITV que creía que los planes debían desecharse «dado todo lo que sabemos».
Los planes se toparon por primera vez con un obstáculo cuando el ayuntamiento de Tower Hamlets denegó el permiso de construcción en diciembre de 2022. El gobierno conservador de entonces se negó a intervenir y la solicitud finalmente caducó. Para Tokio fue una estratagema cuyo objetivo final era impedir la construcción de su embajada.
China volvió a solicitar permiso para construir la legación diplomática poco después de que el Partido Laborista asumiera el gobierno. Los ministros interpusieron una apelación, después de que Xi Jinping planteara el asunto directamente a Keir Starmer. Pero, de momento, todo sigue igual.