Sudaneses desplazados que huyeron de El-Fasher en el extremo suroeste de Tawila
África
Violaciones, torturas, masacres y millones de desplazados: Sudán y el genocidio del que nadie habla
«Los pacientes que recibimos han sido víctimas de torturas, disparos en la carretera, se han visto obligados a viajar de noche... En El Fasher se vieron obligados a comer comida de animal, Ambaz –término sudanés que se refiere a residuos de cacahuetes que suelen utilizarse para alimentar al ganado–, lo que les ha causado problemas abdominales muy graves, especialmente a los niños», explica Giulia Chiopris, pediatra de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Tawila, una ciudad sudanesa a 60 kilómetros de El Fasher (Darfur del Norte), donde el pasado 28 de octubre se vivió unas de las peores matanzas de la guerra que asola a este país desde abril de 2023.
La semana pasada se convirtió en una de las más sangrientas en Sudán cuando la milicia supremacista árabe de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés) asesinó a al menos 460 pacientes, sanitarios y acompañantes, en un ataque contra el Hospital Materno Saudí de El Fasher. Multitud de organizaciones humanitarias denunciaron entonces crímenes de guerra que cada vez más voces expertas ya no dudan en calificar como un genocidio, dirigido especialmente contra la comunidad zaghawa, de origen negroafricano.
Las RSF han logrado hacerse con el control de esta ciudad sudanesa tras la masacre de miles de civiles, que no dudaron en retransmitir por vídeo en redes sociales, poniendo así fin a 500 días de asedio, y que ha llevado a Naciones Unidas a decretar la hambruna en El Fasher. Sin embargo, el hambre no es lo único a lo que ha tenido que enfrentarse la población civil. La ONU denuncia ejecuciones sumarias, violaciones o torturas, entre otras atrocidades. Una alarmante situación humanitaria que avanza a la sombra del clamoroso silencio internacional.
«Testigos confirman que miembros de las RSF seleccionaron a mujeres y niñas y las violaron a punta de pistola, obligando a otras personas desplazadas –alrededor de cien familias–, a huir bajo fuego e intimidación», denunció el pasado viernes el portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Seif Magango. En este contexto de impunidad, los paramilitares sudaneses también han asesinado y secuestrado a trabajadores humanitarios y voluntarios locales, mientras que apuntan deliberadamente contra el sistema sanitario. Un acto considerado un crimen de guerra por el Derecho Internacional y las convenciones internacionales.
Un vídeo distribuido por las RSF celebrando en las calles de El Fasher, en Darfur, Sudán
«Es muy complicado para nuestro personal trabajar porque algunos de ellos todavía tienen familiares y amigos en El Fasher. Algunos han recibido la noticia de que sus familiares están siendo asesinados. Otros han perdido el contacto, por lo que el ambiente en el hospital es bastante difícil, pero siempre se esfuerzan al máximo», reconoce Chiopris. Asimismo, desde MSF aseguran que el número de casos de violencia sexual que han atendido en los últimos meses es «especialmente elevado». «La violencia sexual se utiliza como arma de guerra en este contexto desde hace mucho tiempo», denuncia esta organización humanitaria internacional, que se vio obligada a abandonar la ciudad de El Fasher en agosto de 2024 por ser incapaz de garantizar la seguridad de sus trabajadores.
Entre los terribles testimonios que recoge MSF de Darfur del Norte, la matrona en Tawila, Anna –nombre ficticio por motivos de seguridad–, guarda un recuerdo especialmente vivido de la desgarradora historia de una niña que fue violada repetidamente por su agresor –un paramilitar de las RSF–, momentos después de que este ordenara a su conductor atropellar a su madre. Ambas trataban de huir desde el campo de desplazados de Zamzam, a las afueras de El Fasher, hacia Tawila. La menor, una vez logró llegar al hospital, compartió su traumática experiencia con Anna.
Sudaneses desplazados que huyeron de El-Fasher llegan a la ciudad de Tawila, en Sudán
El agresor la preguntó, una y otra vez, si pertenecía a la tribu zaghawa. «Lo negué. El comandante siguió insistiendo», contó la niña. «Mi madre trató de defenderme. Ordenó a su conductor que la atropellara, matándola al instante, justo delante de mis ojos. Después de eso, me llevó a un lugar y me violó una y otra vez». «Solo cuando fue tras otras personas, su conductor me devolvió junto al cuerpo de mi madre y los demás que huían con nosotras. Colocamos el cuerpo de mi madre en un burro y seguimos nuestro camino hacia Tawila», rememora Anna sobre el relato.
La violencia sexual se utiliza como arma de guerra en este contexto desde hace mucho tiempo
Desde el estallido de la guerra en abril de 2023, señalan desde MSF, los grupos no árabes –incluidos masalit, zaghawa y fur, muchos de los cuales sobrevivieron a la violencia en Darfur hace dos décadas– han sido particularmente atacados, como parte de una limpieza étnica alentada por las RSF. La guerra civil en Sudán ha provocado una de las mayores crisis de desplazados del mundo. Según datos de Naciones Unidas, en todo el país africano se calculan que hay 11,3 millones de desplazados internos, mientras que casi cuatro millones han huido a países vecinos, principalmente Egipto, Sudán del Sur y Chad. Sudán también sufre la mayor crisis de hambre del mundo.
Sin ir más lejos, este lunes, el sistema de Clasificación Integrada en Fases (IPC), un mecanismo que utiliza la ONU para medir la seguridad alimentaria en los países del mundo, alertó de que el hambre se extiende en el país. Según este último informe, las zonas de El Fasher y Kadugli (capital de Kordofán del Sur) han sufrido «un colapso total de sus medios de subsistencia, hambruna, niveles extremadamente altos de desnutrición y muerte». La guerra civil en Sudán estalló el 15 de noviembre de abril de 2023 cuando las RSF, lideradas por el general Mohamed Hamdan Dagalo –alías 'Hemedti'– y apoyado por Emiratos Árabes Unidos, se alzaron contra el Ejército regular, bajo el mando del general Abdelfatah Al Burhan y que cuenta con el respaldo de Egipto y Arabia Saudí.