Elia Del Grande, asesino italiano fugado y recapturado
Capturan a un asesino italiano que mató a su familia y había escapado de un centro de inserción social
Elia Del Grande ya había sido puesto en libertad tras cumplir 25 años de prisión, pero se había aprobado una nueva medida de seguridad al ser considerado un peligro social
Los Carabineros italianos detuvieron anoche a Elia Del Grande, quien se había escapado el pasado 1 de enero del centro de inserción en el que se encontraba, y que ya había cumplido 25 años de cárcel por haber asesinado a sus padres y a su hermano mayor cuando tenía 22 años.
El homicida fue capturado en su casa de Cadrezzate, en la provincia de Varese (norte), el mismo lugar donde hace 27 años cometió el triple homicidio que conmocionó a Italia, informaron los medios italianos.
De acuerdo con Efe, los fiscales explicaron que la búsqueda se vio dificultada por el conocimiento que el fugitivo tenía de la zona, y que «contó con la ayuda varias personas» y se movía de un lado al otro del lago cercano para esconderse con un hidropedal.
Durante su huida escribió un correo electrónico al periódico digital local VareseNews en el que explicaba que huyó para denunciar que estos centros de inserción «deberían tener como objetivo la resocialización y reintegración a través del trabajo, algo que, de hecho, no existe en absoluto».
Del Grande ya había sido puesto en libertad tras cumplir 25 años de prisión, pero se había aprobado una nueva medida de seguridad al ser considerado un peligro social y debía pasar seis meses en el centro de Castelfranco Emilia, en la provincia de Módena (norte), hasta una nueva evaluación.
Fue condenado a treinta años de prisión por la llamada 'masacre de los panaderos', al matar a toda su familia, que trabajaba en una panadería muy conocida en la localidad de Cadrezzate, en el norte de Italia. Disparó con un fusil a su padre, Enea, de 57 años, a su madre, Alida, de 56, y a su hermano mayor Enrico, de 27.
Los homicidios se produjeron mientras la familia dormía. Posteriormente, huyó a Suiza con la intención de viajar después a Santo Domingo. La condena se redujo en apelación de tres cadenas perpetuas a treinta años.