La opción diplomática gana peso en Venezuela: Maduro espera la llamada de Trump
Los B-52 y cazas estadounidenses se oyen desde el palacio de Miraflores. El ruido de sables en las Fuerzas Armadas venezolanas sigue en silencio, pero no están mudos y la dictadura busca salida antes de deshacerse por la razón o la fuerza
Nicolás maduro y Donald Trump cara a cara en un montaje de David Díaz
La situación es preocupante y cada día que pasa algo nuevo sucede que genera más inquietud. Desde el momento en que Donald Trump dijo que el régimen de Nicolás Maduro «tiene los días contados» hasta hoy, se suceden los indicios y las filtraciones que apuntan a un derrocamiento –o estampida/disolución– de la dictadura bolivariana.
La hipótesis que sostiene que este cambio se producirá de forma violenta tiene sus adeptos, pero la alternativa en forma de «invitación» aparte de la cúpula a cruzar ese puente de plata que podría ser el exilio gana peso.
En especial después de conocer que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prepara el escenario para hablar directamente con Maduro, al que ha declarado oficialmente esta semana jefe de la organización terrorista del Cartel de los soles. Mientras, sigue bombardeando las narcolanchas del Caribe y a sus ocupantes.
Entre los venezolanos con conexiones directas con Washington se apuntaba que esta semana sería definitiva para cambiar la historia del país. Dicho de otro modo, para que el despliegue militar en el Caribe de las Fuerzas Armadas estadounidenses entrara, de un modo u otro, en acción.
La Armada estadounidense ha desplazado más de 10.000 efectivos militares, ocho buques de guerra, un submarino y otras unidades
La Armada estadounidense ha desplazado más de 10.000 efectivos militares, ocho buques de guerra, un submarino y otras unidades en las costas venezolana y el portaviones más grande del mundo, el USS Gerald R. Ford, se mantiene a prudente distancia en aguas internacionales.
Presión y amedrentamiento
Su presencia resulta intimidatoria, una presión psicológica para el Cartel de los soles que presumiblemente encabeza Maduro de la mano de Diosdado Cabello y Padrino López, los otros hombres fuertes que sostienen la dictadura y que estarían fuera de la ecuación no violenta y del sálvese quien pueda por la puerta de atrás. «No son salvables», advierten desde la oposición venezolana.
Del buque Gerald Ford, observa Efe, despegaron el bombardero B-52 y dos cazas F/A-18 y un E-2 (aeronave de alerta temprana y de control de operaciones) que realizaron una exhibición aérea, la madrugada del martes, entre la costa venezolana y la isla de Curazao, a unos 65 kilómetros del continente.
La cuenta de Papy11, en el antiguo Twitter, hoy X, estuvo toda la noche saturada de followers siguiendo al bombardero que mantuvo en alerta al Palacio de Miraflores, donde permanece atrincherado Maduro. Los aparatos de navegación podrían haber permitido a las aeronaves pasar desapercibidas y no ser detectadas, pero la Casa Blanca quería exactamente lo contrario, destacar que estaban donde están. Más presión, pero ni un tiro.
La web Flightradar24 muestra ahora los cielos despejados de Venezuela. Las aerolíneas internacionales suspendieron sus vuelos a una zona que, previo aviso de la Administración Federal de Aviación estadounidense, se considera de riesgo. La máxima «precaución» que pedía el organismo americano ha supuesto dejar en tierra a miles de personas y desconcertado a la IATA que pide aclaraciones para saber cuándo podrán retomar las rutas. En España, el martes por la tarde las tres últimas compañías que mantenían intactos los planes de vuelo, Air Europa, Plus Ultra y Laser se sumaron al resto.
La situación sigue igual, aunque el régimen trata de mostrar normalidad y anunció una reunión con compañías de aviación. En una publicación en Instagram, el Ministerio de Transporte precisó que «el mensaje central de la reunión fue la confianza y la seguridad en las operaciones por parte de los prestadores del servicio aéreo a los pasajeros».
La realidad, entrada la noche en España, fue otra: la dictadura de Maduro amenazó a las aerolíneas con revocar sus permisos si no reanudan sus vuelos este miércoles.
La estatal venezolana Conviasa, en un comunicado también en Instagram, aseguró que la totalidad de sus vuelos nacionales e internacionales se «están ejecutando en total normalidad» (sic).
En este compás de espera para una dictadura que nunca antes se había sentido tan amenazada, las palabras de Donald Trump, que recoge la plataforma AXIOS en boca de una fuente confidencial, parecen arrojar algo de calma al régimen que teme que se haga realidad aquello de que «tiene los días contados».
Trump, según el medio mencionado, confirmó que «podría tener algunas conversaciones con Maduro y después, veremos cómo resulta eso». Dicho esto, un asesor del presidente de EE. UU. pronostica: «Veo que una solución diplomática es muy probable».
Las opciones se suceden y sobre la mesa está siempre la OPE, la Operación de Paz y Estabilización, propuesta originalmente por María Corina Machado. En pocas palabras, apunta a una «coalición multinacional como fin liberador y humanitario para Venezuela».
En este contexto, las palabras del ministro de Asuntos Exteriores de Israel, pronunciadas hace 48 horas en el Congreso de Paraguay, no cayeron en saco roto. Gideon Saar acusó a Maduro de ser cómplice de «estados terroristas» y grupos como Hezbolá y Hamás.
El cerco se estrecha y de momento, aprieta, pero todavía no ahoga.