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Los activistas kenianos Bob Njagi y Nicholas Oyoo, que pasaron 38 días desaparecidos tras viajar a UgandaEFE

Kenia denuncia asesinatos y violaciones contra civiles por parte de soldados británicos en el país africano

Una investigación parlamentaria hecha pública este miércoles concluyó que había «una inquietante tendencia de conducta sexual inapropiada» por parte del personal británico

Una investigación parlamentaria en Kenia acusó a las tropas del Reino Unido que se entrenan en el país de mantener una «inquietante tendencia de conducta sexual inapropiada», así como de negligencia y daños medioambientales, lo que ha llevado a que las fuerzas británicas sean percibidas por la población como una «presencia ocupante más que como un socio para el desarrollo».

Las conclusiones de la investigación, elaborada por el Comité de Defensa, Inteligencia y Relaciones Exteriores del Parlamento keniano, detallan múltiples casos de conducta indebida, desprecio por la legislación keniana por parte de miembros de la Unidad de Entrenamiento del Ejército Británico en Kenia (BATUK, por sus siglas inglesas), país que fue colonia británica de 1920 a 1963.

El informe, fechado el 25 de noviembre pero publicado este martes en la web del Parlamento y divulgado este miércoles por medios locales, se hizo en respuesta a peticiones y denuncias de ciudadanos kenianos, especialmente de comunidades de Laikipia y Samburu –en el centro del país y en torno a las zonas de entrenamiento de BATUK–, que en los últimos años han planteado una serie de acusaciones.

Tras su investigación, el comité concluyó en el documento que había «una inquietante tendencia de conducta sexual inapropiada por parte del personal de BATUK, marcada por violaciones, agresiones y el abandono de hijos engendrados por soldados».

Según el texto, que recoge testimonios de testigos y afectados, estos describieron altercados frecuentes en bares, locales sociales y centros urbanos «que a menudo implicaban intoxicación, comportamientos desordenados y, en algunos casos, conductas violentas o sexualmente agresivas».

El documento destaca el asesinato en 2012 de Agnes Wanjiru, una madre keniana de 21 años cuyo brutal homicidio conmocionó al país cuando su cadáver, desnudo y apuñalado, fue hallado en una fosa séptica tras ser vista por última vez con soldados británicos.

El sospechoso, un soldado llamado Robert Purkiss, fue detenido en el Reino Unido el pasado noviembre tras años de campañas de la familia de Wanjiru y de grupos kenianos de derechos humanos, y ahora enfrenta audiencias de extradición.

Reino Unido «toma nota»

Por su parte, el Reino Unido ha asegurado que ha «tomado nota e la investigación parlamentaria». Con todo, la Alta Comisión de Reino Unido en Kenia ha advertido de que «presentó una declaración en la que responde de forma sustancial a las cuestiones destacadas y describe las medidas adoptadas» en respuesta.

«Si bien lamentamos profundamente los desafíos que han surgido en relación con nuestra presencia de defensa en Kenia, lamentamos que nuestra presentación al Comité no se haya incorporado a las conclusiones del informe», ha subrayado, al tiempo que se ha mostrado «dispuesta a investigar a fondo» a quienes estén bajo su jurisdicción «una vez se proporcionen pruebas».

En el comunicado, difundido a través de la red social X, antes Twitter, el organismo ha defendido que Londres «valora enormemente su relación de defensa» con Kinshasa, recalcando que ésta «ofrece un amplio programa de cooperación en formación, educación y desarrollo de capacidades para contrarrestar conjuntamente amenazas» comunes a ambos países.