Fundado en 1910

Maduro denuncia la colaboración de Trinidad y Tobago con EE.UU. «para la guerra contra Venezuela»AFP

Trinidad y Tobago acusa a Venezuela de «propaganda falsa» por el anuncio sobre el suministro de gas

La jefa del Gobierno trinitense subrayó además que su país no depende del gas venezolano y cuenta con recursos propios suficientes para garantizar el suministro energético

La primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, calificó este lunes de «propaganda falsa» el anuncio del Gobierno venezolano de poner fin «de manera inmediata» a cualquier acuerdo, contrato o negociación para suministrar gas natural al país caribeño. La declaración se produce en un contexto de crecientes tensiones regionales por el despliegue aeronaval de Estados Unidos en el Caribe.

En declaraciones a la agencia EFE, Persad-Bissessar rechazó de plano la advertencia lanzada por Caracas y señaló directamente a Washington como destinatario de cualquier queja. «Es simplemente propaganda falsa. Deberían dirigir sus quejas al presidente Donald Trump, ya que es el ejército estadounidense el que ha confiscado el petrolero sancionado», afirmó la mandataria.

La jefa del Gobierno trinitense subrayó además que su país no depende del gas venezolano y cuenta con recursos propios suficientes para garantizar el suministro energético. «Nunca hemos dependido de Venezuela para el suministro de gas natural. Contamos con reservas suficientes en nuestro territorio», explicó, antes de señalar que el verdadero obstáculo para el sector energético nacional no es externo, sino interno: la burocracia. Según indicó, el Ejecutivo trabaja para reducir trabas administrativas y acelerar las aprobaciones necesarias para impulsar la exploración y la producción.

En la misma línea se expresó el ministro de Energía, Roodal Moonilal, quien respaldó las palabras de la primera ministra y volvió a calificar como «propaganda» el anuncio del régimen venezolano, reafirmando la autosuficiencia energética de Trinidad y Tobago.

El cruce de declaraciones se produce en un contexto marcado por la presión internacional sobre el régimen de Nicolás Maduro. Estados Unidos, que no reconoce su legitimidad y lo acusa de liderar el llamado Cartel de los Soles, un presunto entramado vinculado al narcotráfico, mantiene desde mediados de año un despliegue militar en el Caribe con el objetivo declarado de combatir el tráfico de drogas. El líder chavista interpreta esta presencia como un intento de sacarlo del poder.

En agosto, el Gobierno de Trinidad y Tobago expresó públicamente su apoyo a la decisión de Washington de desplegar «recursos militares» en el Caribe, cerca de aguas territoriales venezolanas, alegando el aumento de la violencia asociada a la actividad de «carteles terroristas de la droga» en la región.

Por su parte, Venezuela lleva meses en un estado de movilización militar permanente en todo su territorio, en respuesta a lo que denuncia como una «amenaza» de invasión por parte de Estados Unidos. Según un estudio del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), se trataría del mayor despliegue aeronaval estadounidense en la zona desde la primera Guerra del Golfo (1990-1991).