El presidente ruso, Vladimir Putin, junto a Dmitri Kozak, mientras sobrevuelan en marzo de 2016
Rusia Así se fraguó la ruptura entre Putin y su fiel aliado Dmitri Kozak por la invasión de Ucrania
La marcha de Dmitri Kozak el pasado septiembre se tramitó con discreción, por no decir con sigilo. Motivos había: el Kremlin no tenía intención de permitir que afloraran disidencias, teniendo en cuenta la excepcional duración –según las iniciales expectativas rusas– de la guerra contra Ucrania. Más el caso de Kozak, jefe adjunto del Gabinete del presidente ruso, no es baladí. Tras tres décadas de trabajo con Vladimir Putin, ha formalizado una ruptura total y ahora encarna el creciente descontento de un sector de la élite rusa con respecto al conflicto con Volodimir Zelenski. ¿Cuál es el alcance de este descontento y el número de personas de la corte de Putin al que afecta? Persiste el misterio.
Lo cierto es que este hombre de 67 años, nativo de Kirovograd –en la antigua República Socialista Soviética de Ucrania, el detalle es importante–, fue uno de los primeros apoyos de Vladimir Putin, según el New York Times, que vuelve a centrarse en su figura tres meses después a través de un extenso artículo. Ambos se conocieron en la década de los 90. Por aquel entonces, Kozak ocupaba varios cargos en la administración municipal de San Petersburgo (incluido el de vicegobernador). Mientras tanto, Putin era una de las figuras más influyentes de la ciudad, la «eminencia gris» de Anatoly Sobchak, el carismático alcalde de aquellos tiempos
Como muchos autócratas, Vladimir Putin considera la adhesión inquebrantable a su persona como un valor fundamental. Por ello, al llegar al poder en 1999, tras la sorpresiva dimisión de Boris Yeltsin, no olvidó a Kozak, al que encomendó, entre otros encargos, resolver el conflicto entre Moldavia y Transnistria. Además, el nuevo zar le otorgó plenos poderes para gobernar del Distrito Federal Sur –Rusia seguía siendo territorialmente inestable– y le designó ministro de Desarrollo Regional.
En octubre de 2008, fue nombrado viceprimer ministro de Rusia, primero bajo el mandato de Dmitri Medvédev y luego bajo el del propio Putin, cuya campaña de reelección en 2009, también supervisó. Era un puesto de considerable responsabilidad: por ejemplo, en 2014, se le encomendó coordinar la respuesta del Gobierno ruso a la anexión de Crimea. Una fotografía, en la que se le ve justo detrás de Putin durante la primera visita a la tierra conquistada, lo dice todo. Por si no fuera suficiente, Kozak también asumió la responsabilidad del buen desarrollo de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi. Este compromiso para con Putin, parecía estar por encima de cualquier sospecha.
En 2014, se le encomendó coordinar la respuesta del Gobierno ruso a la anexión de Crimea
Pero la decisión de Putin de iniciar una guerra abierta con la vecina Ucrania en febrero de 2022 provocó una profunda ruptura entre ambos. Mientras el líder concentraba tropas en las fronteras ucranianas, su lugarteniente redactó un extenso memorando que describía las probables consecuencias negativas de la invasión. Mencionó específicamente el riesgo de que Finlandia y Suecia se unieran a la OTAN, un temor que resultó profético. El conflicto comenzó oficialmente el 24 de febrero, pero los primeros indicios de disensión ya habían emergido tres días antes. Durante una reunión televisada del Consejo de Seguridad, parecía temblar. Habló desde el podio, explicando por qué se habían estancado las negociaciones con Ucrania.
Ahora estaban solos bajo el techo abovedado del Salón de Santa Catalina del Kremlin, a unos nueve metros de distancia. «¿Qué pasa?», le preguntó el Putin a Kozak, según dos personas cercanas a él, tal y como recuerda ahora The New York Times. «¿Por qué se opone?», Kozak, según las fuentes citadas, permaneció impávido. Fue la última vez que hablaron antes de que Rusia comenzara a bombardear Kiev en la madrugada del 24 de febrero.
Sabe de lo que habla: a principios de 2022, negoció con el Gobierno ucraniano sobre la guerra indirecta en el este del país. Mantuvo una reunión de ocho horas en París que, según Kiev, «envió una señal muy positiva». Por lo tanto, parece querer continuar y pulir sus comentarios. Pero el presidente lo interrumpe. «Supongo que lo discutiremos por separado», admite. En un momento en que los altos funcionarios rusos se alinean inequívocamente con Vladimir Putin, no les sigue el juego. Durante otra reunión del Consejo de Ministros ese mismo día, advierte: «Los ucranianos resistirán. Las sanciones serán severas. La posición geopolítica de Rusia se verá afectada».
La invasión está siendo un precipicio financiero para Rusia: absorbió más de la mitad de sus ingresos presupuestarios entre enero y marzo de 2025. La maquinaria militar consume aproximadamente 500 millones de euros al día. Sin embargo, Putin, atascado en esta guerra, no cede. Konstantin Zatulin, diputado del partido Rusia Unida del presidente Putin y estrecho colaborador de Kozak, describe a este último como un hombre leal, y especifica que es uno de los pocos asesores del Kremlin que «no oculta su opinión». Bien, pero de momento, tres meses después de su salida oficial, se ignora su paradero.