Dificultades de la pequeña comunidad cristiana en Gaza
La violencia ha disminuido desde que el acuerdo de alto el fuego entró en vigor en octubre, pero los ataques mortales no han terminado por completo
Iglesia de la Sagrada Familia, en Gaza
La franja de Gaza, una estrecha franja costera en el Oriente Medio, es conocida por su historia compleja, los conflictos recurrentes y la difícil situación humanitaria que enfrentan sus habitantes debido a la presencia del grupo islamoterrorista Hamás en el Gobierno. Entre la población de más de dos millones de personas, la comunidad cristiana es una minoría diminuta y vulnerable. Esta comunidad, a pesar de su profundo arraigo histórico en la región, enfrenta una serie de desafíos únicos que afectan su vida cotidiana, su práctica religiosa y su futuro en Gaza.
La población cristiana en Gaza ha disminuido considerablemente en las últimas décadas, pasando de varios miles a apenas unas pocas centenares de personas. La mayoría son ortodoxos griegos, seguidos por católicos y un pequeño grupo de protestantes. Su presencia histórica se remonta a siglos atrás, pero hoy representan menos del 0,05 % de la población total de Gaza.
Las prácticas religiosas de los cristianos en Gaza se ven severamente limitadas por el entorno político y social. La escasez de lugares de culto, las dificultades para celebrar festividades religiosas abiertamente y el temor a la discriminación han hecho que muchos cristianos practiquen su fe en la intimidad del hogar. Además, los permisos para salir de Gaza y participar en celebraciones religiosas en Jerusalén o Belén son difíciles de conseguir y, a menudo, denegados.
La comunidad cristiana enfrenta discriminación social y, en ocasiones, hostigamiento. Aunque existen relaciones de respeto con algunos vecinos musulmanes, los cristianos pueden ser objeto de presiones para ajustarse a normas sociales conservadoras, lo que limita su expresión cultural y religiosa. Casos de vandalismo, amenazas o ataques a propiedades cristianas se han reportado, aunque no son relativamente frecuentes, contribuyen a un clima de inseguridad.
Los continuos conflictos armados en Gaza provocados por el islamoterrorismo afectan a toda la población, pero la comunidad cristiana, debido a su pequeño tamaño, es especialmente vulnerable. Las iglesias y escuelas cristianas han sido dañadas en bombardeos tras la guerra israelí en defensa después del programa ejecutado por Hamás y gazatíes pro Hamás el 7 de octubre del 2023, y la inseguridad general ha llevado a muchos cristianos a emigrar, buscando mayor estabilidad y libertad fuera de la Franja.
Edificios destruidos en la Franja de Gaza
La grave crisis económica de Gaza, agravada por el bloqueo impuesto por Hamás y las restricciones de movimiento, afecta a todos sus habitantes. Sin embargo, la pequeña comunidad cristiana, con menos redes de apoyo y oportunidades laborales, sufre especialmente el desempleo y la pobreza. Además, la escasez de servicios básicos como la electricidad, el agua potable y la atención médica impacta de manera significativa en su calidad de vida.
A pesar de todos estos desafíos, la comunidad cristiana de Gaza demuestra una notable resistencia. Mantienen vivas sus tradiciones religiosas y culturales, gestionan como pueden escuelas y hospitales que atienden a personas de todas las religiones, y continúan participando en la vida social de la Franja. Organizaciones internacionales y eclesiásticas brindan apoyo humanitario y espiritual, ayudando a esta comunidad a perseverar en medio de la adversidad.
La pequeña comunidad cristiana en Gaza representa un símbolo de diversidad y resistencia en una región marcada por la adversidad. Sus dificultades diarias reflejan los retos de vivir como una minoría religiosa en un entorno complejo, pero también la fuerza de la fe y el compromiso con la coexistencia pacífica. El futuro de esta comunidad depende en gran medida de la mejora de la situación política y humanitaria en Gaza, así como del apoyo no tan perseverante –todo sea dicho– de la comunidad internacional.
Leo lo siguiente en The Times of Israel: «La violencia ha disminuido desde que el acuerdo de alto el fuego entró en vigor en octubre, pero los ataques mortales no han terminado por completo. Israel y Hamás han intercambiado acusaciones de romper la tregua, y la segunda fase más desafiante del alto el fuego, que está destinada a ver la implementación de estructuras de seguridad y gobernanza a largo plazo en Gaza, aún no se ha implementado».
La guerra desplazó a la gran mayoría de los aproximadamente dos millones de residentes del territorio. Acentuando algunas de las muchas luchas y necesidades del enclave y su gente, fueron lluvias torrenciales que recientemente inundaron los campamentos de desplazamiento y derrumbaron edificios ya gravemente dañados. «Después sigue el comentario de que Dios le da batallas más duras a sus soldados más fuertes», y así es.
La época navideña une, junta, a las familias, ahora desunidas, extraviadas. Una gran cantidad de jóvenes cristianos desea marcharse al extranjero donde el futuro está asegurado.