Fundado en 1910
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto a su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, en la Casa Blanca, el pasado mes de octubre

El presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, en la Casa Blanca, en octubreAFP

Cesión territorial y la central nuclear de Zaporiyia: los puntos críticos del encuentro de Trump y Zelenski

El presidente de Ucrania ha asegurado que existe un consenso en torno al «90 %» del borrador para poner fin a la invasión rusa, sin embargo, quedan aún por negociar los apartados más complejos

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibe este domingo por quinta vez en lo que va de año a su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, para tratar de apuntalar un acuerdo que ponga fin a la invasión rusa, camino de cumplir ya los cuatro años. El lugar, sin embargo, es diferente al resto de ocasiones. Trump, que pasa estos días festivos en Florida, hará de anfitrión en su mansión de Mar-a-Lago, donde también se han producido los últimos contactos entre la delegación ucraniana y estadounidense para acordar un plan marco de 20 puntos.

A pesar de que, según ha asegurado el propio Zelenski, se ha llegado a un consenso del «90 %» del documento, aún existen ciertos apartados que se presentan críticos en las negociaciones de este domingo, en concreto aquellos que se refieren a la cesión territorial del este de Ucrania y al control y gestión de la central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa. «Nuestra tarea es asegurarnos de que todo esté 100 % listo», aseveró este viernes Zelenski. «No es fácil, nadie dice que estará 100 % listo de inmediato, pero, aun así, debemos acercarnos al resultado deseado con cada reunión, con cada conversación», apuntó.

Por su parte, Trump, en una entrevista con Politico, se mostró optimista sobre el resultado del encuentro con el ucraniano, aunque aclaró que no hay acuerdo hasta que él mismo dé su visto bueno al documento. Así, adelantó que también tiene previsto hablar con el mandatario ruso, Vladimir Putin, «pronto y tanto como quiera». Tras semanas de negociaciones, y tras el shock inicial que causó tanto en Kiev como en el resto de capitales europeas la filtración del plan de 28 puntos acordado entre Washington y Moscú el pasado mes de noviembre –totalmente escorado a los intereses del Kremlin–, Zelenski ha negociado un mejor acuerdo para Ucrania, reduciendo los apartados a 20.

A modo general, el nuevo acuerdo ofrece a Kiev unas garantías de seguridad similares al artículo cinco del Tratado de la Alianza Atlántica, que implica que, en caso de agresión, podría solicitar la intervención de los aliados –Estados Unidos y los países europeos–; se asegura la entrada de Ucrania en la Unión Europea y permite que las Fuerzas Armadas ucranianas mantengan unos 800.000 efectivos en tiempos de paz, a diferencia de los 600.000 que proponía en un principio Moscú. A cambio, Ucrania reafirmaría su compromiso de seguir siendo un Estado libre de armas nucleares y de no entrar en la OTAN, aunque evita incluir este punto en su Constitución. No se concreta, sin embargo, cómo se resolverá la cuestión territorial.

Kiev se ha negado frontalmente a ceder ningún centímetro de terreno que el Kremlin no haya conquistado militarmente tras casi cuatro años de invasión. Por ello, Washington propone la creación de una «zona económica libre» en aproximadamente el 25 % de la región de Donetsk que aún controla el Ejército ucraniano. Zelenski ha señalado que está dispuesto a considerar esta oferta, siempre y cuando Putin se comprometa también a retirar en la misma proporción a sus fuerzas de la parte que controla de este óblast.

Otra opción, y por la que Kiev apuesta, sería congelar la actual línea de frente. En este sentido, el portal de noticias Axios, citando al presidente ucraniano, informó de que, si este no logra que Estados Unidos respalde la postura de Ucrania sobre la cuestión territorial, está dispuesto a someter el plan de 20 puntos a referéndum, siempre que Rusia acepte un alto el fuego de 60 días. El cese del fuego enemigo permitiría a Ucrania prepararse y celebrar la votación, así como convocar unas elecciones presidenciales.

Asimismo, el plan exige a Rusia que retire sus fuerzas de las regiones de Dnipropetrovsk, Mykolaiv, Sumy y Járkov. La gestión y el control de la central nuclear de Zaporiyia, actualmente ocupada por los rusos, es otro de los asuntos espinosos que deberán tratar Zelenski y Trump. Estados Unidos sugiere que la planta atómica se gestione a tres bandas, con la participación estadounidense y de los dos enemigos. La mitad de la energía producida se destinaría a Rusia y la otra a Ucrania. Pero ni Moscú ni Kiev quieren trabajar conjuntamente. El mandatario ucraniano quiere que sea la agencia estatal ucraniana la que administre la central nuclear, con apoyo de Washington.

«Además de las cuestiones territoriales y la central nuclear de Zaporiyia, hay garantías de seguridad que son muy importantes para nosotros», insistió el ucraniano este sábado, tras un nuevo ataque masivo de Rusia contra Kiev, que acabó con la vida de dos personas y dejó sin luz a un tercio de la capital, cuando las temperaturas apenas pasan de los cero grados. Es la particular forma que tiene Putin de presionar a Ucrania, mientras deja entrever que no aceptará esta última propuesta porque se aleja de lo que había discutido previamente con Estados Unidos, según declaraciones del viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Ryabkov.

«Rusia nos ataca a diario, debe haber seguridad en el cielo y seguridad en todo nuestro territorio, al menos durante las elecciones o durante el referéndum. Porque el referéndum es lo mismo que unas elecciones. Es el mismo proceso: dar a la gente la oportunidad de venir y votar», aclaró Zelenski. El ucraniano exprimió al máximo la jornada previa su encuentro con Trump y mantuvo una videoconferencia con los principales líderes europeos –Emmanuel Macron, Keir Starmer, Friedrich Merz, Giorgia Meloni y Donald Tusk– así como con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. También se reunió en Halifax con el primer ministro de Canadá, Mark Carney, con el objetivo de consensuar una postura común con los todos sus aliados antes de una reunión que se sabe cómo empieza, pero nunca cómo acaba.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas