Nigel Farage, el líder de Reform U.K. que no reniega de un pasado racista y abusador con niños de minorías
Farage no se escapa de las acusaciones de acoso a niños judíos: «Abusó de los alumnos», recuerda una profesora
Decenas de antiguos compañeros suyos le han señalado con el dedo sin ninguna duda y 26 le escribieron una carta exigiendo que se retracte de su conducta
Todo vuelve debe pensar el líder de Reform. Nigel Farage no logra que amaine el temporal de acusaciones de racista, nazi, abusador y acosador de las minorías durante su época de estudiante.
Decenas de antiguos compañeros suyos le han señalado con el dedo sin ninguna duda y 26 le escribieron una carta exigiendo que se retracte de su conducta.
Quizás su negativa o en rigor la indiferencia a esa misiva es lo que más ampollas ha levantado entre sus víctimas y ex compañeros, pero también los nuevos testimonios de maestros. En concreto, el de Chloë Deakin, profesora de inglés que prefirió abandonar el colegio antes que aceptar que un personaje de su perfil se convirtiera en «prefect», una especie de tutor, monitor o guía para inculcar valores y hacer seguimiento de alumnos más jóvenes.
El diario The Guardian recopiló testimonios de una treintena de compañeros que dieron cuenta del maltrato sistemático del líder que se ha convertido en «la esperanza blanca» de los británicos. Los conservadores se han desplomado y el bipartidismo está en caída libre en buena medida como efecto del discurso de este líder nacionalista y populista que, según los sondeos, lleva una carrera ascendente meteórica.
El escándalo que estrecha el cerco de Farage podría provocar un nuevo volantazo en el electorado y que el descontento con los tories sea superado por la decepción de un hombre que en su juventud se ensañaba con los niños de las minorías y hoy que es adulto se niega a arrepentirse de su conducta.
«Cuando escuché que el nombre de Farage estaba en la lista final de prefectos, me horroricé y por eso escribí de forma independiente a Emms, [el director del colegio] porque me parecía muy fuerte y todavía me lo parece», recuerda Chloë Deakin.
La profesora estaba escandalizada de que se adjudicara una responsabilidad semejante a un alumno que hacía apología del nazismo, cantaba canciones contra los judías, hacía bullying a los chicos y se aprovechaba de su condición de mayor y blanco.
En la carta de protesta al director de la institución que reproduce The Guardian, afirmó: «Recordarán que en la reciente y larga reunión sobre la selección de prefectos, el comentario de un colega de que Farage era un 'fascista, pero esa no era razón por la que no sería un buen prefecto' provocó una reacción considerable de los miembros del consejo de profesores».
Otro párrafo más adelante advierte que, «otro colega, que enseña al muchacho, describió sus opiniones racistas y neofascistas profesadas públicamente, y citó un incidente particular en el que Farage fue tan ofensivo con un niño de su grupo que tuvo que ser expulsado de su clase…»
En otro punto, recuerda que « Farage y otros marcharon por un tranquilo pueblo de Sussex muy tarde en la noche gritando canciones de las Juventudes Hitlerianas; y cuando un profesor sugirió que los chicos que expresaban tales opiniones `en realidad no las sentían´, el propio capellán de la universidad comentó que, por el contrario, según su experiencia, las opiniones de ese tipo expresadas por chicos de esa edad están profundamente arraigadas y son intencionadas».
Según los testimonios recogidos por el diario británico, el líder de Reform UK mantuvo esa conducta hasta los 18 años. De esa época la profesora insiste que son en buena medida sus agresiones. «Por supuesto que Farage abusaba directamente de los alumnos –insiste Deakin– Su nombre era el único que recuerdo que me decían los chicos».