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Publicación de Katie Miller sobre Groelandia

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EE.UU.

Katie Miller, la esposa del asesor más influyente de Trump, sube el mapa americano de Groenlandia con un aviso: «Pronto»

Las ambiciones internacionales de Donald Trump parecen no tener límites. La reciente operación militar que el Ejército estadounidense llevó a cabo este sábado en Venezuela habría sido solo el primer paso de una estrategia exterior más amplia, marcada por un renovado impulso expansionista y una retórica de dominio regional.

Tras la maniobra en Caracas –culminada con el anuncio de que Estados Unidos asumirá el control de Venezuela durante un «periodo indefinido de transición»–, el presidente norteamericano dejó entrever la posibilidad de nuevas intervenciones en países vecinos. En declaraciones posteriores, Trump mencionó explícitamente a México, Cuba y Colombia como «zonas de interés prioritario» para la seguridad nacional de Estados Unidos, avivando la preocupación internacional por un posible regreso a políticas de injerencia directa en Hispanoamérica.

Pero las miras del mandatario republicano no se limitan al continente. Este domingo, durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, Trump volvió a insistir en uno de sus proyectos más controvertidos y persistentes: la anexión de Groenlandia.

«Necesitamos Groenlandia, absolutamente. La necesitamos para nuestra defensa», afirmó el presidente, retomando un tema que había quedado latente desde su primer mandato.

La sombra de Groenlandia vuelve al tablero

El interés de Trump por la isla más grande del mundo –territorio autónomo del Reino de Dinamarca– se remonta a 2019, cuando su oferta de compra fue rechazada tajantemente por Copenhague. En aquel momento, la propuesta fue recibida como una excentricidad. Hoy, en cambio, se percibe como parte de una estrategia geopolítica más definida.

El tema volvió a encenderse este fin de semana después de que Katie Miller, exasesora del ya disuelto Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) y esposa de Stephen Miller –subjefe de gabinete de la Casa Blanca para política y seguridad nacional, y uno de los asesores más influyentes de Trump–, publicara en su cuenta de X una imagen del mapa de Groenlandia cubierto por la bandera de Estados Unidos.

La publicación, acompañada de la palabra «PRONTO», superó los 15 millones de visualizaciones en pocas horas y generó un notable malestar diplomático en Dinamarca.

Publicación de Katie Miller sobre Groelandia

Publicación de Katie Miller sobre GroeNlandia

El embajador danés en Washington, Jesper Moller Sørensen, respondió con un comunicado en tono diplomático pero firme:

«Somos aliados cercanos y debemos seguir trabajando juntos como tales. La seguridad de Estados Unidos es también la seguridad de Groenlandia y Dinamarca», expresó, recordando además la necesidad de «respetar plenamente la integridad territorial del Reino de Dinamarca».

Intereses estratégicos y económicos

Detrás del renovado interés de Trump por Groenlandia subyacen razones geoestratégicas y económicas. La isla posee vastos recursos naturales, entre ellos reservas de petróleo, gas y tierras raras —materiales esenciales para la industria tecnológica, electrónica y armamentística estadounidense—. Además, su ubicación en el Atlántico Norte la convierte en un enclave clave para el control de rutas marítimas y la defensa del Ártico frente a la creciente presencia de Rusia y China.

A pesar de las reiteradas negativas del gobierno danés, Trump ha mantenido viva la idea. En diciembre pasado, nombró un enviado especial para Groenlandia, cuya misión, según él mismo explicó en Truth Social, sería «acercar ese territorio autónomo a formar parte de Estados Unidos».

Con estas declaraciones y movimientos, el mandatario republicano parece trazar un mapa de poder que va mucho más allá de las fronteras tradicionales de la política exterior estadounidense. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela cómo Washington redibuja su papel en el mundo bajo una lógica cada vez más abiertamente expansionista.

La reacción de Europa

Dinamarca y la Unión Europea, ante esta amenaza del territorio comunitario, han respondido a la agenda de Trump sobre Groenlandia. «Tengo que decir esto muy claramente a Estados Unidos: es absolutamente absurdo decir que Estados Unidos debería tomar el control de Groenlandia», ha recalcado y expresado la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, en un comunicado.

Frederiksen finalizaba su comunicado insistiendo en dejar de «amenazar a su aliado histórico». El temor internacional ha crecido tras la reciente intervención militar de EE. UU. en Venezuela, donde tras la detención de Nicolás Maduro, Trump declaró que controlarán el país y sus reservas de petróleo indefinidamente.

Ante estos movimientos y las intenciones del ejecutivo de Trump, Europa observa cada movimiento del americano.

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