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Maite Araluce y Matías Jove durante la conferencia 60 aniversario de la globalización del terrorismo en Washington D.C.Cortesía

Denuncian en Washington la larga historia de complicidad entre la dictadura cubana y el terrorismo de ETA

En el 60º Aniversario de la Conferencia Tricontinental celebrada en La Habana, que globalizó el terrorismo, se ha recordado que el grupo terrorista tuvo cómplices, el más notable Fidel Castro

El Center for a Free Cuba y el Museo de Víctimas del Comunismo con sede en Washington D. C. organizaron un evento para visibilizar los crímenes y actos de terrorismo patrocinados por la dictadura de Cuba, destacando su complicidad con la banda terrorista ETA.

Los organizadores de este evento recordaron que entre el 3 y el 15 de enero de 1966, siete años después del ascenso de los comunistas al poder con Fidel Castro a la cabeza, La Habana fue escenario de la Conferencia Tricontinental, donde se reunieron representantes de decenas de países de África, Asia e Hispanoamérica para coordinar la llamada «lucha antiimperialista».

Ese encuentro, hace ya 60 años, representó «la globalización del terrorismo» dado que la capital cubana también acogió en aquel entonces «a un número importante de organizaciones terroristas, marcando el inicio de una coordinación global del terrorismo en la que Cuba jugó un papel central».

El evento en la capital estadounidense fue inaugurado por Eric Patterson, presidente de la Fundación Memorial Víctimas el Comunismo, y contó con la presencia destacada de Maite Araluce, presidenta de la Asociación de Víctimas Terrorismo quien dio fe de las atrocidades cometidas por la banda terrorista ETA en España.

Maibort Petit y John Suarez durante la conferencia 60 aniversario de la globalización del terrorismo en Washington D.C.Cortesía

El evento en Washington también fue ocasión para presentar el informe titulado «Cuba y ETA: Una larga historia de complicidad» que destaca que «el 60º Aniversario de la Conferencia Tricontinental celebrada en La Habana es un buen momento para recordar que ETA tuvo cómplices» y que «entre todos ellos, el régimen de Fidel Castro sobresale de manera notable».

«La revolución cubana nació 'internacionalista'. Muy poco después de llegar al poder, Fidel Castro comenzó sus esfuerzos por exportar su revolución. En abril de 1959 desde La Habana enviaron su primera guerrilla a Panamá. Después vendrían República Dominicana, Haití, Nicaragua y Venezuela» indica el texto suscrito por el Center for a Free Cuba y la Asociación Española Cuba en Transición.

John Suarez, director ejecutivo del Center for a Free Cuba, destacó que «tupamaros uruguayos, miristas chilenos, terroristas palestinos, macheteros puertorriqueños, chinchoneros hondureños, montoneros argentinos, elenistas colombianos y miembros de las FARC o el venezolano Carlos Ilich Ramírez encontraron en Cuba adiestramiento, armas e inteligencia militar».

Miembros de la banda terrorista ETA (Archivo)

El informe también fue expuesto por Matías Jove, director ejecutivo de la Asociación Española Cuba en Transición, destacando que «los etarras fueron de los primeros en recibir adiestramiento. En la primavera de 1964, militantes de ETA recibieron instrucción militar en campos de entrenamiento situados en Cuba. Ahí tomaron lecciones de secuestro, subversión y sabotaje».

Pero el apoyo del régimen cubano fue más allá, convirtiendo la isla caribeña en «un santuario de los terroristas de ETA» al punto que «los etarras tenían privilegios frente a los cubanos».

«Los miembros de ETA refugiados en Cuba gozaron de un estatus muy superior al del ciudadano cubano medio. Recibieron viviendas, tuvieron acceso a puestos de trabajo o estudios y disfrutaron de capacidad para crear empresas, un derecho vetado a los cubanos» detalla el informe aunque advierte que no se quedaron limitados en acción porque los etarras se incorporaron a las operaciones cubanas en todo el continente Americano especialmente en Nicaragua con los sandinistas, en El Salvador con la guerrilla salvadoreña y en Colombia con las FARC.

«La complicidad indisimulada» del régimen cubano tuvo su máxima expresión en la X Cumbre Iberoamericana celebrada en Panamá en noviembre del año 2000, «el dictador cubano Fidel Castro se quedó solo negándose a condenar a ETA. Fue el único país que no apoyó la declaración final de rechazo al terrorismo etarra en unos momentos decisivos en la lucha contra la banda terrorista» destaca el informe que está disponible para su consulta íntegra en la web de la Asociación Española Cuba en Transición.