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Fotomontaje de los cinco candidatos favoritos para las elecciones presidenciales de PortugalFotomontaje David Díaz

Claves de las elecciones presidenciales en Portugal: las más reñidas de los últimos 50 años

Las últimas encuestas presentan un empate técnico entre el líder de Chega!, André Ventura, y el exlíder socialista António José Seguro, lo que implicaría que los portugueses tendría que volver a votar en una segunda vuelta

Portugal está llamado a las urnas este domingo para elegir a su próximo presidente y sucesor del actual jefe de Estado, Marcelo Rebelo de Sousa, en unas elecciones que se presentan como las más disputadas e impredecibles de los últimos 50 años. De hecho, las últimas encuestas presentan un empate técnico entre los candidatos favoritos, lo que implicaría que los portugueses tendría que volver a votar en una segunda vuelta.

Los candidatos a la Presidencia –once en total– cerraron este viernes sus campañas con diferentes eventos. Entre los favoritos, el líder de Chega!, André Ventura, optó por el tradicional 'descenso de Chiado', en el centro de Lisboa, un paseo electoral que parte de la plaza de Luís de Camões y pasa por el Largo de Chiado, en el que estuvo acompañado por sus seguidores.

Por su parte, el otro gran favorito, el exministro y exlíder socialista António José Seguro, quien compite en intención de voto con Ventura, pasó la mañana en el norte del país, en Oporto y Vila Nova de Gaia, y por la tarde participó en un evento en Caldas da Rainha (a unos 100 km de Lisboa y donde votará el domingo), para finalmente concluir el día con un acto en la capital.

Por su parte, el eurodiputado liberal João Cotrim de Figueiredo, quien lograría ser el tercer candidato más votado, decidió cerrar su campaña con una cena en Braga, en el norte. Los últimos sondeos indican que hay cinco favoritos: Ventura, el socialista António José Seguro; el exministro y comentarista político conservador Luís Marques Mendes; el almirante en la reserva Henrique Gouveia e Melo y el eurodiputado João Cotrim Figueiredo, apoyado por Iniciativa Liberal (IL).

Las últimas encuestas apuntan a que el socialista Seguro, que fue ministro en los Gobiernos del actual secretario general de la ONU, António Guterres; pasaría junto a Ventura a una hipotética segunda vuelta.

La mayor parte de las encuestas, que han ido variando en los últimos meses, coinciden en la alta posibilidad de que haya una segunda vuelta, una circunstancia que solo se ha dado una vez en democracia, en 1986, cuando el socialista Mário Soares triunfó en una segunda ronda muy reñida frente al demócrata-cristiano Diogo Freitas do Amaral.

Esa segunda vuelta tendrá lugar si ningún candidato obtiene más de la mitad de los votos válidos (sin contar los votos en blanco), y deberá ocurrir en los 21 días siguientes a la primera votación, con los dos candidatos que queden en los primeros lugares.

La sanidad pública, en el ojo del huracán

El tema que más que ha marcado la campaña es recurrente en los comicios de cualquier tipo de los últimos años en el país: el desastroso estado de la sanidad pública. El asunto ha irrumpido con fuerza en estas Presidenciales después de que la fiscalía de Portugal anunciara una investigación por la muerte de un hombre de 78 años en la zona metropolitana de Lisboa tras esperar durante casi tres horas la llegada de la ambulancia.

A este caso, se suman las sospechas, difundidas en los últimos días por los medios de comunicación, sobre otras dos personas fallecidas mientras aguardaban la llegada de los equipos de atención sanitaria.

El mal funcionamiento de la sanidad es un problema que han abordado todos los candidatos, pese a que la figura del jefe de Estado no tiene poderes ejecutivos y actúa más bien de árbitro y fiscalizador.

En el maratón de debates electorales que ha habido antes de los comicios, el invitado invisible ha sido el presidente saliente, Marcelo Rebelo de Sousa, y su desempeño, con tres disoluciones del Parlamento en cinco años.

Como Ventura, Marques Mendes ha asegurado que de ser elegido quiere ser un presidente «intervencionista», aunque ha matizado que hablaría menos en público que Rebelo de Sousa, un jefe de Estado al que le ha gustado pronunciarse sobre todo tipo de temas, a veces rayando los límites de sus prerrogativas, mientras que Seguro se ha mostrado más cauteloso y partidario de no traspasar esas restricciones del papel del mandatario.

La Constitución establece que el presidente «representa a la República Portuguesa, garantiza la independencia nacional, la unidad del Estado y el regular funcionamiento de las instituciones democráticas, y es en virtud de su cargo el comandante supremo de las Fuerzas Armadas».

Algunas de sus funciones son promulgar o vetar leyes, nombrar al primer ministro, disolver el Parlamento, convocar elecciones, presidir el Consejo Superior de la Defensa, declarar la guerra en caso de agresión efectiva o inminente (a propuesta del Gobierno), declarar el estado de sitio o de emergencia, nombrar a los embajadores y garantizar la unidad del Estado.

En definitiva, debe actuar como un árbitro entre el Gobierno y la oposición. La legislación estipula que puede postularse al cargo cualquier persona con nacionalidad portuguesa, con derecho a votar y que sea mayor de 35 años, excepto los militares en servicio activo. Por ello, uno de los candidatos favoritos, el exjefe del Estado Mayor de la Armada, el almirante Henrique Gouveia e Melo, que pasó a la reserva antes de anunciar su candidatura.