Jimmy Lai, editor del 'Apple Day' de Hong Kong
Claves para entender el caso del empresario católico Jimmy Lai, faro de la democracia encarcelado en China
El caso de Jimmy Lai se ha convertido en uno de los símbolos más visibles de la tensión entre el poder político de China y las libertades civiles en Hong Kong. Empresario de éxito, activista prodemocrático y católico practicante, Lai encarna una combinación poco habitual de influencia económica, convicciones religiosas y compromiso político que ha despertado la atención de la comunidad internacional.
Jimmy Lai nació en la China continental en 1947, en una familia humilde. Llegó a Hong Kong como polizón con tan solo doce años y comenzó trabajando en fábricas textiles. Con el tiempo, fundó la marca de ropa Giordano, que se convirtió en un gran éxito comercial en Asia. Más adelante vendió su participación y se volcó en el mundo de los medios de comunicación, creando el grupo Next Digital y el popular periódico Apple Daily, conocido por su línea editorial crítica con el Partido Comunista Chino y defensora de la democracia en Hong Kong.
Su figura adquirió especial relevancia a partir de las protestas prodemocráticas de 2014 y, sobre todo, durante las manifestaciones masivas de 2019 contra la creciente influencia de Pekín en la región. Para muchos ciudadanos de Hong Kong, Lai representaba la defensa de la libertad de expresión y del modelo «un país, dos sistemas» prometido tras la devolución del territorio por parte del Reino Unido en 1997. Para las autoridades chinas, en cambio, se convirtió en un actor incómodo, acusado de injerencia extranjera y de desestabilizar el orden público.
El punto de inflexión llegó con la aprobación de la Ley de Seguridad Nacional en 2020. Bajo esta normativa, Jimmy Lai fue detenido en varias ocasiones y finalmente encarcelado, enfrentándose a cargos relacionados con conspiración, sedición y supuesta colaboración con fuerzas extranjeras. El cierre forzoso de Apple Daily en 2021 simbolizó para muchos el deterioro de la libertad de prensa en Hong Kong.
Sin embargo, más allá de su faceta empresarial y política, uno de los aspectos menos superficiales pero más significativos de Jimmy Lai es su fuerte identidad católica. Convertido al catolicismo en la década de 1990, Lai ha declarado en numerosas entrevistas que su fe influyó profundamente en su visión de la libertad, la dignidad humana y la responsabilidad moral. Ha citado con frecuencia a pensadores cristianos y ha señalado que su compromiso con la democracia no es solo ideológico, sino también espiritual.
Su fe influyó profundamente en su visión de la libertad, la dignidad humana y la responsabilidad moral
Durante su encarcelamiento, su fe ha sido un elemento central de su resistencia personal. Diversos testimonios aseguran que dedica varias horas al día a la oración y a la lectura religiosa, y que mantiene contacto con sacerdotes y líderes católicos. Esta dimensión ha generado una respuesta particular en comunidades católicas de todo el mundo, que han visto en su situación un caso que combina derechos humanos, libertad religiosa y libertad de expresión.
El caso de Jimmy Lai no es únicamente el de un empresario encarcelado por motivos políticos. Es también la historia de un inmigrante que ascendió socialmente, de un editor que desafió al poder establecido y de un creyente que afirma sostenerse en su fe en medio de la adversidad. Lleva encarcelado ya seis años, actualmente tiene 78 años y padece de diabetes e hipertensión, y lograr su liberación se ha convertido en un objetivo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Obispos católicos de todas partes del globo también ha sido firmes al pedir su excarcelación, pero el régimen comunista chino no se puede permitir liberar a un símbolo de la libertad, democracia y fe como Lai.