El portaaviones USS Abraham Lincoln
Estados Unidos derriba un dron iraní que se acercaba «agresivamente» al portaaviones Abraham Lincoln en el mar Arábigo
En plenas tensiones entre Irán y Estados Unidos, el Ejército estadounidense ha derribado, este martes, un dron iraní Shahed-139 que se aproximaba «agresivamente» al portaaviones USS Abraham Lincoln, desplegado en el mar Arábigo con una «intención poco clara». El vehículo aéreo no tripulado fue interceptado por un caza F-35 estadounidense volviendo a encender todas las alarmas en Oriente Medio. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha movilizado a aguas cercanas a la República Islámica una «gran armada», en sus propias palabras.
«Un caza F-35C del Abraham Lincoln derribó el dron iraní en defensa propia y para proteger al portaaviones y al personal a bordo», ha confirmado el capitán de la Armada Tim Hawkins, portavoz del Comando Central del Ejército estadounidense. Al portaaviones USS Abraham Lincoln se suman unos 12 buques de guerra, aviones de guerra F-35, así como cazas F-18 y EA-18G Growler, estos últimos imprescindibles para una guerra electrónica. De hecho, imágenes satelitales, recogidas por The Washington Post, demuestran la gran acumulación de fuerzas estadounidense en Oriente Medio durante este último mes, coincidiendo con las amenazas del republicano de atacar Irán si el régimen de los ayatolás no cierra un acuerdo nuclear.
En otro incidente, también este martes, en el estratégico estrecho de Ormuz, las fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) trataron de incautarse de un buque mercante con bandera y tripulación estadounidense. «Dos barcos del CGRI y un dron iraní Mohajer se acercaron a gran velocidad al M/V Stena Imperative y amenazaron con abordar y confiscar el petrolero», ha denunciado Hawkins. El portavoz del Comando Central del Ejército estadounidense ha señalado que finalmente el incidente quedó en nada gracias a la intervención de un buque de guerra de la Armada de los Estados Unidos, el McFaul, que estaba operando en la zona y escoltó al Stena Imperative.
El actual despliegue no parce estar al nivel, por ahora, del alcanzado el paso mes de junio cuando Estados Unidos bombardeó tres instalaciones nucleares del país persa. Sin embargo, esta demostración de fuerza permite a Trump presionar a la República Islámica a sentarse a negociar un acuerdo bajo sus condiciones. La estrategia del republicano parece haber surtido efecto y, a pesar del discurso oficial de las autoridades del régimen iraní –siempre combativo–, estas se han visto forzadas a aceptar una nueva ronda de negociaciones sobre su programa atómico.
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, siguiendo órdenes directas del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, que es quien tiene la última palabra en los asuntos relevantes para la República Islámica, dio la orden este lunes a su ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, para que, «siempre que exista un entorno adecuado (uno libre de amenazas y expectativas irrazonables), busque negociaciones justas y equitativas, guiadas por los principios de dignidad, prudencia e interés propio», escribió en su cuenta de X, antes Twitter. Un mensaje de consumo únicamente exterior, ya que en su país esta red social está vetada.
«Estas negociaciones se llevarán a cabo dentro del marco de nuestros intereses nacionales», aclaró el mandatario iraní. Según varios medios estadounidenses como Axios o The New York Times, esta nueva ronda de conversaciones tendrá lugar este viernes en la ciudad turca de Estambul. Estados Unidos estará representado por el enviado especial de Trump para Oriente Medio, Steve Witkoff, y su yerno, Jared Kushner, mientras que al frente de la delegación iraní estará Araghchi. Al encuentro, además, asistirán los ministros de Exteriores de Turquía, Qatar, Egipto, Omán, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Pakistán.
Witkoff ya se encuentra en la región, concretamente en Israel –el mayor enemigo de Irán–, donde este martes se ha reunido con el primer ministro hebreo, Benjamin Netanyahu, así como con el jefe del Estado Mayor de Israel, Eyal Zamir; y el director del servicio de Inteligencia exterior Mosad, David Barnea. Previamente, Zamir había viajado a Washington el pasado fin de semana para abordar con autoridades estadounidenses los próximos pasos con respecto a la República Islámica. Tras la visita del jefe del Estado Mayor a Washington, la radio operada por las fuerzas armadas israelíes, Galei Tzahal, daba casi por hecho el ataque estadounidense, pero sin precisar cuándo. «En dos semanas o en dos meses», informó.
El enviado especial de Estados Unidos, que este miércoles estará en Abu Dabi para participar en las negociaciones entre Ucrania y Rusia, pasará antes por Doha para reunirse con las autoridades qataríes. Trump ha sido muy claro en sus condiciones para llegar a un acuerdo nuclear con Irán, entre las que se incluyen poner fin al enriquecimiento de uranio, entregar todas las reservas de uranio enriquecido –Rusia y Turquía se han ofrecido para atesorarlo–, limitar el número y el alcance de sus misiles y que cese en su apoyo tanto militar como económico a las milicias y grupos terroristas afines en la región. Las autoridades iraníes se han negado a aceptar la mayoría de estas exigencias, pero especialmente aquella que restringe su programa de misiles balísticos, lo que les haría completamente vulnerables a futuros ataques de Israel.