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Un cuadro de Bill Clinton vestido de mujer, colgado en la mansión de Epstein

Todos o casi todos los que están en los archivos de Epstein y el efecto «terminator» en sus vidas

Las últimas revelaciones apuntan a que el pedófilo habría tenido, al menos, un hijo que su amante y celestina, Ghislaine Maxwell, le habría arrebatado a la madre, una menor de edad que lo busca

El caso Epstein ha sacudido a medio planeta. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha tenido que afrontar las críticas de sus seguidores de MAGA (Make America Great Again) y las embestidas de los demócratas, pero estos tampoco han podido esquivar las salpicaduras del escándalo con Bill Clinton en primer plano.

Las monarquías británica y noruega también han quedado tocadas, aunque de momento no están hundidas. Estar en los papeles de Jeffrey Epstein hoy es sinónimo, –justa o injustamente–, de pérdida de reputación. Ya no importa si los protagonistas o actores secundarios de esta película de fiesteros, dirigida por un pedófilo, cometieran un crimen o no, su imagen, por el hecho de aparecer su nombre, automáticamente queda arruinada o bajo sospecha.

Los tres millones de documentos sometidos al escrutinio mundial no dejan de arrojar noticias y pocas o ninguna resultan positivas. El multimillonario británico, Richard Branson, el cofundador de Google, Sergey Brin o el exministro laborista Peter Mandelson, han tenido que dar explicaciones o como este último, renunciar a su cargos.

La última primicia la ofrecía The Times al publicar que Epstein habría tenido, al menos, un hijo secreto que le habrían arrebatado a su madre, menor de edad, tras su nacimiento en 2011. ¿Quién lo hizo? Ghislaine Maxwell, su cómplice, la mujer encarcelada que sabe toda la verdad.

Donald Trump

En campaña se comprometió a desclasificar todos los documentos del caso. Palabra cumplida, con la excepción de aquellos que por razones legales, de privacidad o de seguridad se mantienen ocultos, su nombre aparece en no menos de 4.500 documentos, pero eso no significa que el presidente de Estados Unidos haya cometido algún delito.

Él admite su amistad con Jeffrey Epstein, pero recuerda que esta se rompió años antes de que se destapara el escándalo y se abriera una causa judicial que parece no tener fronteras.

Bill Clinton y Hillary Rothman

Cuando el expresidente de Estados Unidos parecía haber logrado que la memoria de los americanos, y del mundo, se olvidara de su «affaire» con Mónica Lewinsky, salta el caso Epstein y le deja en una posición embarazosa además de ridícula.

Las imágenes del demócrata vestido de mujer o en la bañera con una joven han terminado de liquidar su reputación. La comisión de la Cámara de Representantes que investiga el caso primero se encontró con su negativa a declarar, pero finalmente ha aceptado. También su mujer, y ex secretaria de Estado, Hillary Rothman, cuyo nombre, al menos de momento, no aparece en esos documentos se ha ofrecido a testificar.

Andrew Mountbatten-Windsor, exduque de York

La monarquía británica, por ahora, ha sido la más perjudicada. El expríncipe Andrés fue despojado de todos sus títulos y reconocimientos. Virginia Giuffre le llevó al banquillo y a la ruina.

Tras un acuerdo económico, la mujer que le denunció por corrupción de menores publicó sus memorias donde daba todo tipo de detalles de sus relaciones cuando ella era menor. Giuffre, como Epstein, terminaría suicidándose.

Las últimas fotografías donde se ve al hermano del Rey Carlos III, en camiseta y pantalón de pijama arrodillado mientras acaricia el abdomen de una muchacha, podrían haberle dado la puntilla. Pero parecería que el remate ha sido la confirmación, según The Mirror, de que envió fotos de sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia, con poco más de 20 años al pederasta.

Sara Fergusson

La mujer del expríncipe Andrés, ahora Andrew Mountbatten-Windsor, ya tenía fama de arrimarse al sol monetario que más calienta cuando se le puso a tiro Epstein. El financiero de moda, amigo de la jet set (y hasta de Ana Obregón) la tenía abducida incluso después de salir de prisión tras su primera condena en 2009.

Según los «papeles», al menos le entregó 15.000 libras para pagar algunas de sus deudas. En uno de los mensajes que ella le envía se puede leer: «Eres una leyenda. De verdad que no tengo palabras para describirte mi amor, mi gratitud, por tu generosidad y amabilidad. Estoy a tu servicio. Cásate conmigo». Tras estas revelaciones la Fundación Sarah Fergusson ha tenido que cerrar.

Elon Musk

El hombre más rico del mundo y uno de los que sugirió que el presidente de Estados Unidos estaría en aprietos al desclasificarse los documentos (después de enfadarse con él) ha quedado mal parado también.

Musk había insistido en que siempre rechazó las invitaciones a la isla de Epstein pese a su insistencia. Los archivos demuestran que le solicitó en varias ocasiones al pedófilo acudir y que era él quien estaba entusiasmado con la idea. «¿Qué día/noche será la fiesta más loca en tu isla?», es la frase que le ha condenado socialmente y de la que se ha aprovechado hasta Irene Montero para restregársela.

Bill Gates

Verdadero o falso, los mails, diarios, fotografías y el resto del material documentado de Epstein dejan al creador de Microsoft como un adúltero con enfermedades sexuales contagiadas por mantener relaciones con «chicas rusas».

Bill Gates no se ha pronunciado sobre esos correos electrónicos y se desconoce si Epstein llegó a mandarlos, pero uno de sus portavoces los calificó de «completamente falsos».

Mette Marit de Noruega

Los problemas acorralan a la consorte de Haakun Magnus de Noruega. Su imagen ya había quedado tocada cuando la señalaron por intentar borrar pruebas de una presunta violación de su hijo Marius Borg Hoiby (29 años), que estos días está sentado en el banquillo por una decena de cargos por narcotráfico y presuntos asaltos sexuales en serie.

Con problemas de salud y candidata a recibir un trasplante de pulmón, la vida se le complica aún más con el caso Epstein, al que sugiere en un mensaje París como ciudad ideal para cometer adulterio.

Mette Marit consulta al financiero sobre la conveniencia o no de que Marius, hijo de una relación anterior a su matrimonio con el príncipe Haakun, pusiera de fondo de pantalla, cuando tenía 15 años, dos mujeres desnudas cargando su tabla de surf.

Michael Jackson, Mick Jagger, Diana Ross, Kevin Spacey, David Copperfield, Woody Allen, Ralph Fiennes, Alec Baldwin y Naomi Campbell, son otros de los nombres destacados que han quedado impresos en esos archivos de cenas y fiestas donde hubo un tiempo en el que todos, si querian ser alguien, deseaban estar.