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Noruega alerta que «la situación de seguridad es la más grave desde la Segunda Guerra Mundial»

Los servicios de inteligencia señalan un incremento de actividades de espionaje y sabotaje y subrayan que la guerra en Ucrania y la geopolítica ártica redefinen la percepción de riesgo del país nórdico

El pasado viernes, las principales agencias de inteligencia y seguridad de Noruega presentaron en Oslo su evaluación anual de amenazas para 2026, un documento que dibuja una imagen de riesgos crecientes para la seguridad nacional y pone de relieve la complejidad del entorno geopolítico actual.

El análisis fue elaborado de forma conjunta por tres instituciones clave del aparato de seguridad noruego: Politiets sikkerhetstjeneste (PST), el servicio de seguridad interior; Etterretningstjenesten (NIS), la inteligencia exterior; y Nasjonal sikkerhetsmyndighet (NSM), la autoridad nacional de seguridad. El propósito declarado de este tipo de informes -publicados de manera anual desde hace varios años- es informar a los responsables políticos y a la sociedad sobre las amenazas que enfrenta Noruega, así como ayudar a diseñar políticas y actividades que refuercen la capacidad de defensa, la resiliencia y la protección de infraestructuras críticas.

El documento se enmarca en un contexto global tenso, marcado por la prolongación de la guerra iniciada por Rusia en Ucrania en 2022 y por cambios significativos en las alianzas de seguridad y la política internacional. En las últimas semanas, altos cargos noruegos han repetido que la situación es la más excepcional en décadas.

El primer ministro Jonas Gahr Støre ha afirmado en diversos discursos que Noruega se enfrenta «a la situación de seguridad más seria desde 1945», una referencia explícita a la percepción de mayor riesgo desde la Segunda Guerra Mundial. El primer ministro reiteró este discurso al defender ante el Parlamento un aumento de los presupuestos para defensa y apoyo a Ucrania, argumentando que el incremento de desafíos externos exige mayor preparación y recursos.

La evaluación de 2026 no se limita a escenarios tradicionales de confrontación militar: los analistas noruegos describen un panorama donde las actividades de inteligencia, ciber operaciones, influencia y posibles sabotajes son elementos centrales.

Rusia

En el informe se subraya con especial atención la actividad de los servicios de inteligencia rusos, que, según las agencias noruegas, aumentará en 2026, especialmente en regiones del Ártico y la frontera noruega. Rusia comparte con Noruega 197 km de frontera terrestre y 1.750 km de frontera marítima que se extiende por el mar de Barents y el océano Ártico. Esto conlleva esfuerzos a ejercicios militares de la OTAN, la infraestructura energética de Noruega y las redes de apoyo de Oslo a Ucrania.

Las agencias advierten de un riesgo real de sabotaje físico o digital (ciberataques) contra objetivos estratégicos que podrían debilitar el apoyo noruego e internacional a Ucrania. Ello abarca desde instalaciones energéticas hasta elementos logísticos clave. PST ha destacado en particular que los servicios de inteligencia rusos podrían intentar reclutar a refugiados ucranianos residentes en Noruega, aprovechando vínculos personales con zonas ocupadas por Rusia, lo cual representa un desafío añadido para la contravigilancia.

China

El informe menciona a China como un actor de interés estratégico, en particular por su expansión en el Ártico y su actividad de inteligencia y ciber operaciones a largo plazo. Aunque la evaluación noruega no sugiere una presencia militar inmediata equivalente a la rusa, sí indica que las actividades chinas en la región están aumentando y que sus métodos -legales o encubiertos- son objeto de seguimiento.

Tras la publicación del documento, la embajada de China en Oslo rechazó las referencias a Pekín como una amenaza, calificando el análisis de «especulativo» y acusando a Noruega de construir una narrativa perjudicial para las relaciones bilaterales.

Estados Unidos

Aunque no es caracterizado como una amenaza directa, la inteligencia noruega ha señalado que cambios en la política exterior de Estados Unidos pueden influir en el marco estratégico, en particular si se percibe un retroceso de Washington en la cooperación internacional o en instituciones multilaterales. Esto se ve como un factor que podría alterar cálculos de otros actores como Rusia o China.

Noruega ha ido reforzando sus capacidades militares y de seguridad en los últimos años a base de debates parlamentarios apostando por un aumento significativo del gasto en defensa, parte del cual se destina tanto a las fuerzas propias como al apoyo internacional, especialmente a Ucrania. Los líderes noruegos han defendido este enfoque como necesario ante el deterioro del entorno de seguridad en Europa.

Aunque no es la primera vez que Noruega publica este tipo de informes, este año la atención se ha centrado en el Ártico y en las tácticas híbridas -como ciberataques, desinformación y reclutamiento encubierto- ahora, tan relevantes como las amenazas militares convencionales.