El presidente de EE.UU., Donald Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu en una foto de archivo
Trump avisa a Netanyahu que seguirá negociando con Irán para intentar bloquear su programa nuclear y de misiles
Israel insistió en que las conversaciones incluyan límites claros al arsenal de misiles de Irán y su apoyo a grupos armados en la región como Hezbolá, Hamas y los Hutíes
«No hemos acordado nada concreto», declaró el presidente estadounidense. Antes de producirse el segundo encuentro negociador entre el régimen islámico y EE.UU., la visita adelantada este miércoles de Netanyahu -para convencer a Trump de los riesgos de un acuerdo que no abarque todos las amenazas iraníes- parece haber resultado sólo relativamente productiva.
Si bien EE.UU. no renunció a las negociaciones, y aun no han trascendido todos los puntos, las reuniones previas del premier con altos jerarcas -como Marco Rubio y Jared Kurchner- parecen haber caído en terreno «medianamente fértil». La autoridad mas reticente ha sido el vicepresidente J.D. Vance, quien integra la línea mas aislacionista de MAGA. Pero no hay potencia con aspiraciones mundiales que pueda renunciar a su influencia en escenarios claves, y eso lo entienden los republicanos. Por lo tanto el lema «América primero» tiene limites obligados.
Los dirigentes de Washington y Jerusalén se reunieron en la Casa Blanca y la conversación se extendió por tres horas. Ha trascendido de fuentes confiables que Trump no guarda grandes esperanzas acerca del dialogo con la dictadura de Jamenei.
La política de represión sin limites a la oposición -masacrando miles de opositores en tres días-, las declaraciones incendiarias, las amenazas apocalípticas y la mentira como política constante, han disminuido al mínimo el valor de un acuerdo.
En concreto, la experiencia demuestra que confiar en Jamenei es similar a la ingenuidad de Chamberlain con Hitler antes de la II Guerra Mundial. Según Donald Trump «la reunión fue muy buena, pero le deje claro al premier que la prioridad es obtener los objetivos negociando. De lo contrario, veremos cual es el resultado... espero que esta vez sean mas razonables y responsables».
En concreto, mas allá de las advertencias chiíes de «no dejar que Jerusalén influya en las decisiones americanas», como pidió el canciller persa, si hay un negociador con credibilidad nula es justamente Teherán. Largos años de mentiras, apoyo al terrorismo, acciones desestabilizadoras y respaldo a sus proxis asesinas en la zona provocaron que nadie pueda creerles.
Trump, un hombre experimentado, con un modo de negociar zigzagueante para aliados y adversarios, no es sin embargo ningún ingenuo. Lo ha demostrado en su vida comercial y en las acciones que en este mandato capturaron al dictador Nicolás Maduro, convirtieron a la dictadura chavista en un estado vasallo -antes incluso de cambiar el régimen-, provocaron la inestabilidad extrema de Cuba y lograron -aunque de modo muy poco diplomático- alineaciones de nuevos aliados en el mundo que poco antes eran claros adversarios.
Trump, con un estilo duro, logro cambiar las políticas de países como México, hacia posiciones que habían rechazado durante décadas. Su política para convertir la OTAN en una sociedad con aportes de todos, o dejarla caer, es un ejemplo demostrativo. Groenlandia, Panamá e Irán son otros casos donde su velocidad para producir ajustes mediante presión son evidentes.
La irracionalidad de los fanáticos
Estos hechos los conocen los ayatolás de la teocracia iraní, fanáticos e irracionales... pero no del todo.
En conclusión, las coincidencias entre Israel y EE.UU. son que Irán debe ceder en todos los temas claves (programa nuclear, desarrollo de misiles de largo alcance, financiar proxis) o enfrentar a mediano plazo un golpe que producirá la total ruina del maltrecho Irán y el derrumbe de su actual régimen. Pero si EE.UU. logra estas metas mediante el dialogo, Washington y su presidente lo consideran el mejor camino.
Trump enfatizó que el acuerdo debe ser bueno: sin armas nucleares ni misiles ofensivos por parte de Irán. Israel insistió en que las conversaciones incluyan límites claros al arsenal de Irán y su apoyo a grupos armados en la región (Hezbolá, Hamás, Hutíes). Irán ha advertido a EE.UU. que no permita que Israel «sesgue las negociaciones o influya excesivamente en su política exterior». Altos mandos iraníes han amenazado con atacar bases estadounidenses en la región si Washington ataca.
Irán vive una prolongada represión de protestas internas, con miles de arrestos y denuncias de violaciones de derechos humanos, factor que Washington ha subrayado como parte de su presión. El presidente ha ordenado mover un segundo portaaviones hacia el golfo Pérsico, como señal de fuerza si las negociaciones fracasan.
Los analistas advierten que un choque entre EE.UU./Israel e Irán podría desatar una guerra regional con impactos sobre el suministro de petróleo y la seguridad global. Pero Trump ha aclarado -nuevamente- que «debe firmarse un buen acuerdo, sin armas nucleares ni misiles».
La cumbre Trump-Netanyahu fue en un momento crítico el futuro regional. Netanyahu buscó garantizar que Washington adopte una postura dura con Irán, especialmente en cuanto a entregar sus misiles y suspender el apoyo a grupos terroristas. Trump, aunque presiona diplomáticamente, mantiene la opción de fuerza si Irán no cede en estos temas. Irán advirtió sobre cualquier injerencia, mientras que la volatilidad aumenta. La política persa parece basarse mas en ideales extremos que en cálculos objetivos del poder de cada bando. Porque si bien pueden causar serios daños a sus enemigos, lo que no pueden es vencerlos.