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Pedro Sánchez y Georgia Meloni, en una imagen de archivoDPA vía Europa Press

La supuesta euroescéptica Meloni salva la UE mientras el convencido Sánchez no hace más que torpedearla

La última reunión informal del Consejo Europeo evidencia el sentido de Estado europeo de la primera ministra italiana

El día en que Giorgia Meloni ganó las elecciones italianas, aquel 25 de septiembre de 2022, los cimientos de la Unión Europea temblaron de pánico ante lo que podía venir de uno de los países fundadores y tercera economía de los Veintisiete.

«Terminaremos con la fiesta en Bruselas», aseguró durante la campaña electoral que le llevó al Palacio Chigi, sede del Gobierno italiano, sobre la Unión Europea, a quien calificó de «monstruo burocrático e incapaz».

Europeísta convencido se muestra, sin embargo, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Incluso dice su currículum que a finales de los años 90 trabajó en la Unión Europea como asesor de la eurodiputada Bárbara Dührkop y estudió un máster en la Universidad Libre de Bruselas.

Sin embargo, el pasado jueves, en la reunión informal de jefes de Estado y presidentes de Gobierno que los Veintisiete celebraron en el castillo belga de Alden Biesen los dos mandatarios mostraron su lado más contrario al aura que traen consigo.

Foto de familia de la reunión informal en Alden Biesen (Bélgica)Consejo Europeo

Giorgia Meloni fue una de las convocantes, junto con el canciller alemán, Friedrich Merz, de la reunión previa que mantuvieron 19 mandatarios con la finalidad de llevar al castillo una postura unitaria.

Los últimos vaivenes económicos provocados por la lucha de aranceles que lleva a cabo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la guerra de Ucrania tras el intento de invasión rusa, han evidenciado la necesidad de progresar hacia una independencia económica europea que quite lastres.

Así que la primera ministra italiana se ha despojado de sus prejuicios hacia la Unión y se ha abrochado el sentido de Estado comunitario y el jueves encabezó esa búsqueda de la unidad y del avance europeo.

Por el contrario, el presidente del Gobierno español, lo primero que hizo al llegar a Alden Biesen fue criticar ese encuentro previo que convocó la italiana. De hecho, durante esa jornada, de lo único que se habló fue de la pataleta española. «En lugar de acercar soluciones, las alejan», aseguraron fuentes cercanas al Gobierno español.

E, incluso, en lugar de dirigir esas quejas a los dos convocantes, las protestas fueron emitidas solo contra Italia. No en vano, a Sánchez no le conviene enfadar a Merz si quiere que éste respalde el uso del catalán, vasco y gallego como idiomas oficiales de la UE.

La «soledad internacional» de Sánchez

En vez de remar todos en la misma dirección y con el mismo objetivo, como hizo la supuesta euroescéptica Giorgia Meloni, el europeísta convencido Pedro Sánchez no hizo más que enredar la situación.

Sánchez no hizo más que dar un motivo más para el cada vez más acuciante aislamiento internacional que vive España, cuarta economía de la Unión Europea, y que desde hace ya tiempo evidencia la prensa internacional.

El periódico alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung recordó el verano pasado la negativa de Sánchez a aumentar en gasto en Defensa hasta el 5 % del PIB. «Entre los aliados se interpretó como un gesto de falta de solidaridad», consideraba el periódico.

La revista The Economist resaltaba en septiembre que el aislamiento internacional de Sánchez se debía en buena medida a su enconamiento contra el presidente estadounidense. «La defensa de principios exige también una labor de construcción de coaliciones que, por ahora, Madrid no ha logrado», explicaba la revista económica.

Incluso el Financial Times acusó a Sánchez de «utilizar» al Rey para acercarse a China en un viaje que realizó en noviembre.