Kim Jong-un durante su visita a la base de submarinos
Teletrabajo con IP falsas, la estrategia del régimen norcoreano para estafar a miles y recaudar millones para sus armas nucleares
Según estimaciones de Google, los «guerreros digitales» de Kim Jong-un han logrado infiltrarse en las 500 mayores empresas estadounidenses
Más de 40 países han sido blanco de ciberataques o han estado involucrados en actividades cibernéticas de Corea del Norte, según un consorcio internacional conformado por 11 naciones y liderado por Estados Unidos que documenta las violaciones de las sanciones por parte del régimen comunista de Pyongyang.
Según estimaciones de Google, los «guerreros digitales» de Kim Jong-un han logrado infiltrarse en el Fortune 500, es decir, las 500 mayores empresas de Estados Unidos. Las empresas estadounidenses encabezan la lista de objetivos norcoreanos debido a sus altos salarios y al valor de la recopilación de inteligencia.
Los trabajadores de Tecnologías de la Información (TI) reclutados del régimen norcoreano se encuentran principalmente en China y Rusia, donde la conexión a internet es más fuerte y no se puede rastrear su vínculo con Corea del Norte. Sus operaciones generaron hasta 800 millones de dólares para el régimen de Kim en 2024, según detalla el Wall Street Journal.
De acuerdo con el medio estadounidense que tuvo acceso al informe del consorcio internacional, estos agentes buscan parecer más creíbles ante los empleadores pagando a estadounidenses para que alojen las llamadas granjas de portátiles, con las cuales se pueden enviar computadoras proporcionadas por la empresa y luego ser utilizadas remotamente por los norcoreanos para aparentar en línea como personal con sede IP en Estados Unidos cuando en realidad no lo están.
En noviembre, el Departamento de Justicia de EE.UU. declaró culpables a cuatro estadounidenses de ayudar a trabajadores de Tecnologías de la Información (TI) norcoreanos a mantener su trabajo en más de 136 empresas estadounidenses.
«Estos trabajadores de TI en el extranjero son la fuente de ingresos de la mano de obra ilegal de Corea del Norte en el extranjero, lo que ayuda a canalizar recursos hacia el programa nuclear de Pyongyang» recoge el Wall Street Journal.
El régimen de Kim confisca hasta el 90 % de los ingresos de un trabajadores
«Unos cuantos trabajadores de TI pueden financiar fácilmente un misil», dijo Nam Bada, jefe de un grupo de derechos humanos norcoreano con sede en Seúl llamado Personas para la Reunificación Coreana Exitosa o PSCORE.
La pandemia de la Covid-19, el auge del teletrabajo sumado a mejores herramientas de Inteligencia Artificial (IA), supuso un gran avance para los norcoreanos reclutados para el régimen para hacer este tipo de trabajo tan cotizado en empresas occidentales. Mientras tanto, el software de filtrado de vídeo ha permitido a los trabajadores de Tecnologías de la Información ocultar su identidad.
«El régimen de Kim reconoció la abundancia de oportunidades de trabajo remoto en el extranjero y aumentó la cuota para trabajadores de TI a 8.000 dólares durante la pandemia», afirmó Anton Koh, un niño prodigio reclutado por Pyongyang y entrevistado por la organización PSCORE. Los trabajadores de TI norcoreanos aceptaron más trabajos, traduciendo mensajes al inglés y gestionando a sus colaboradores.
Koh pertenecía a un grupo de «ciberoperativos» de élite norcoreanos, identificados, entrenados y enviados al extranjero por el régimen de Kim con la misión de generar divisas para Pyongyang robando identidades extranjeras para conseguir empleos remotos en Tecnologías de la Información, principalmente en Estados Unidos.
«Están en línea los fines de semana y por la noche, generando una cantidad significativa de efectivo que ayuda a mantener el régimen», dijo al Wall Street Journal Mun Chong-hyun, director de la firma de ciberseguridad Genians Security Center.
La lealtad de Koh al régimen de Kim se desvaneció poco después de sus primeras búsquedas en Google. Buscó a «Kim Jong Il», quien era el líder de Corea del Norte en aquel momento y falleció en 2011.
Tras su huida a Corea del Sur, Koh recuerda a sus amigos y se pregunta qué pensarán de él: «Quizás me consideren un sucio traidor, pero quizá exista la posibilidad de que me comprendan a nivel humano», detalla el testimonio brindado a PSCORE.