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Bruno Rodriguez, canciller de la dictadura cubanax.com/minint_cuba

La dictadura de Cuba dice haber frustrado un complot «terrorista» en sus costas mientras EE.UU. investiga el «inusual» caso

El tiroteo involucró a un barco civil estadounidense, cuya tripulación, según versiones extraoficiales, estaba tratando de «sacar a sus familiares de Cuba»

La dictadura cubana afirma que mató a cuatro personas e hirió a otras seis después de que miembros de la tripulación de una lancha rápida con matrícula de Florida «pretendían realizar una infiltración con fines terroristas».

La embarcación se acercó a 1,15 millas de un cayo, Cayo Falcones, frente a la costa norte de la isla, según el Ministerio del Interior de la dictadura cubana.

Cuando las fuerzas de seguridad se acercaron, aparentemente para identificar a los pasajeros, los ocupantes habrían abierto fuego, hiriendo al comandante del barco militar, señala la versión difundida por La Habana.

«Como consecuencia del enfrentamiento, al momento de este informe, cuatro agresores a bordo del buque extranjero resultaron muertos y seis heridos», indicó el régimen en el primer comunicado emitido sobre el asunto el miércoles.

El Ministerio del Interior de Cuba emitió posteriormente un segundo comunicado en el que afirmaba que la embarcación llevaba a bordo a «diez individuos armados» que «pretendían realizar una infiltración con fines terroristas». Sugirió que los detenidos habían confesado y portaban «fusiles de asalto, pistolas, bombas molotov, chalecos antibalas, miras telescópicas y uniformes de camuflaje».

Todos los individuos, agregó el régimen comunista, eran «residentes cubanos en los Estados Unidos» y «la mayoría tienen antecedentes conocidos de actividad criminal y violenta».

El régimen cubano identificó a Michel Ortega Casanova entre los fallecidos y afirmó que trabajaban en la identificación de los otros tres. Los supervivientes fueron identificados como Amijail Sánchez González, Leordan Enrique Cruz Gómez, Conrad Galindo Sariol, José Manuel Rodríguez Castello, Christian Ernesto Acosta Guevara y Roberto Azcorra Consuegra.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia señaló el jueves que el incidente fue una «provocación agresiva» de Estados Unidos destinada a desencadenar un conflicto.

Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, respondió que Washington haría su propia evaluación de la situación sin basar «nuestras conclusiones en lo que [Cuba] nos dijo».

Rubio confirmó que la incursión no se trató de una operación gubernamental y que no hubo funcionarios estadounidenses involucrados. Calificó el incidente de «sumamente inusual» y se negó a especular sobre lo sucedido, afirmando que la causa podría haber sido «una amplia gama de factores».

«Tenemos varios elementos diferentes del Gobierno de Estados Unidos que están tratando de identificar elementos de la historia que tal vez no nos sean proporcionados ahora», dijo Rubio en una cumbre en San Cristóbal y Nieves, en el Caribe.

Por su parte, James Uthmeier, fiscal general de Florida, ordenó a sus funcionarios que abrieran una investigación y publicó en X: «No se puede confiar en el gobierno cubano, y haremos todo lo posible para que estos comunistas rindan cuentas».

Un funcionario estadounidense dijo al New York Times en condición de anonimato que el tiroteo involucró a un barco civil estadounidense, cuya tripulación estaba tratando de «sacar a sus familiares de Cuba».