Fundado en 1910
AnálisisZoé Valdés

Corralillo, chivatos, infiltrados, Cuba y la carrera de obstáculos de Marco Rubio

Richard Grenell se reunió con Jorge Rodríguez, el hermano de Delcy Rodríguez, en México y es probable que hayan discutido temas candentes también relacionados con los planes de EE. UU. con Cuba. Me hace pensar que se pudiera estar calculando crear una cabecita de playa para hundir al secretario de Estado

Marco Rubio saluda desde el avión en una imagen de archivoAFP

A lo largo de más de 67 años el castrismo ha sabido a los sucesivos gobiernos de Estados Unidos hacer caer en las trampas más perversas a través de sus agentes infiltrados y sus colaboradores en las instituciones estatales de Estados Unidos y de otros países.

Lo de la embarcación que fue interceptada y atacada en las costas de Cuba, supuestamente con diez personas en su interior, pese al tamaño mínimo de la misma –según fotos–, se halla todavía bajo investigación por parte de Estados Unidos. Con lo único que se cuenta hasta ahora es con la declaración del régimen castrista, al que no se le debe creer absolutamente nada. Otras versiones concuerdan con que se trataba de familiares que, dada la situación de hambruna en la isla, habían decidido ir a rescatar a parte de sus familias en Cuba, aunque esta también pudiera ser una versión del castrismo.

Lo cierto es que habrá que ser cauteloso, tal como ha explicado (a la hora en que escribo este artículo) el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. Mientras tanto, salta a la vista que, siendo la tripulación de diez personas presuntamente armadas, contra un oficial del régimen que los detectó al que se sumaron otros, existan tantas bajas del lado de los que ocupaban la lancha, y sólo un herido leve del lado del castrismo. El dueño de la lancha ya ha hablado desde Miami; declaró que la embarcación le fue robada, ha añadido que en realidad no se trataba de una lancha rápida según la versión de la tiranía, sino de una de velocidad normal con un solo motor, no con tres motores.

Existen antecedentes de estas manipulaciones mentirosas del castrismo. La que más se conoce en España fue el asesinato del líder del Movimiento Cristiano Liberación, y de un joven miembro del MCL, Oswaldo Payá y Harold Cepero, en el que se vieron involucrados un español y un sueco. El español, del PP, Ángel Carromero, fue apresado en la isla y obligado a declarar lo que le ordenaron las autoridades castristas, de lo contrario lo hubieran matado. Regresó a España finalmente; escribió un libro, donde explicó los horrores por los que había pasado, confirmó el asesinato, y detalló que le habían obligado a dar la versión del régimen.

Esto es lo que harán con los sobrevivientes de Corralillo, entre los que seguramente se encuentra el chivato que delató la operación: culparán a Estados Unidos y a quienes quieran tumbar del caballo de la oposición política y truncar cualquier negociación.

Eso sí, debo decir que desde el 3 de febrero en que Estados Unidos consiguió la extracción del dictador de Venezuela y su esposa, observo pasos en falso u otra cosa bastante indefinida con relación al comportamiento de una cierta oposición en Miami. Demasiado cacareo de lo que se hará, que es la mejor forma que tiene el castrismo para tomar medidas y desbaratar planes.

Un error craso del gobierno norteamericano –no estoy segura de que provenga de parte de Marco Rubio– es el anuncio de vender petróleo a privados particulares. En Cuba, los únicos privados particulares son los militares que se han puesto el disfraz de privados y particulares, o sea los mismos del régimen y los chivatos y criminales de la tiranía. Es probable que alguien esté interfiriendo entre Donald Trump y Marco Rubio, con intenciones de beneficiar a Venezuela y a la tiranía. Pero, que este evento se haya producido tras ese anuncio de la venta de petróleo a privados daría que pensar.

El segundo error fue anunciar en la vigilia que se produjo un día antes a los sucesos en honor a los cuatro pilotos asesinados por Raúl Castro que se reactivaría una persecución policial y judicial contra el principal responsable del asesinato de estos jóvenes que se dedicaban solamente a salvar vidas en medio del mar y que no habían cruzado de ninguna forma la línea fronteriza de aguas territoriales, tal como se ha probado mediante testimonios de los sobrevivientes. Ahora, al que se le ocurrió semejante alarde informativo, a ese habrá que ponerle atención. Hay muchos medios de alertar a la tiranía y a estas alturas no podemos seguir cometiendo los mismos errores e ir de bambolleros.

Es sabido, que por otra parte, una personalidad de la política norteamericana, Richard Grenell, se reunió con Jorge Rodríguez, el hermano de Delcy Rodríguez, en México, y que es probable que aquí se hayan discutido temas candentes también relacionados con los planes de Estados Unidos con Cuba que en nada tienen que ver con este tipo de operaciones. Me hace pensar que se pudiera estar calculando crear una cabecita de playa para hundir a Marco Rubio, aunque esto es sólo una reflexión mía, aunque basada desde luego en un hecho real, el de la reunión en México.

También se ha publicado la información muy rápidamente en redes sociales de que un miembro de la tripulación, que fue asesinado, pertenecía al Partido Republicano de Cuba, que es el partido con mayores miembros dentro y fuera de Cuba, con mayor cantidad de presos políticos y con condenas altísimas injustas, además de con un activismo pacífico comprobado. Me consta que el Partido Republicano de Cuba es muy grande; lo que hace como partido es netamente político, no orienta este tipo de proceder, pero tampoco controla lo que sus miembros y seguidores decidan hacer.