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Esta imagen satelital tomada el 23 de febrero de 2026 muestra una vista de una base de misiles en Tabriz, en el noroeste de IránPlanet Labs PBC / AFP

Las «ciudades de misiles» subterráneas de Irán, de fortalezas a blancos fáciles de la aviación de Israel y EE.UU.

Aviones y drones de ambas fuerzas aéreas bombardean cada lanzamisiles que sale de los búnkeres o incluso las entradas, sepultando el arsenal iraní y dejándolo inoperativo

El Ejército israelí ha anunciado que cerca del 60 % de los lanzadores de misiles iraníes han sido destruidos por bombardeos conjuntos con Estados Unidos. En redes sociales circulan imágenes de ataques precisos contra las bases subterráneas denominadas por el régimen de Teherán como «ciudades de misiles».

El régimen de Irán dedicó millones de dólares y décadas a construir búnkeres subterráneos para proteger su arsenal de misiles de largo alcance. A una semana de la ofensiva lanzada por Israel y Estados Unidos, la estrategia iraní para proteger sus misiles parece estar fracasando.

Aviones y drones de ambas fuerzas aéreas que atacan posiciones del régimen de Irán, bombardean cada lanzamisiles que sale de los búnkeres o incluso sus entradas con bombardeos, sepultando el arsenal y dejándolo inoperativo.

Teherán logró disparar alrededor de unos 500 misiles contra Israel, bases estadounidenses y otros objetivos en la región del Golfo Pérsico desde el comienzo del conflicto el pasado sábado, una proporción mucho menor que los lanzados en la guerra de los 12 días de junio del año pasado, una señal de que los ataques estadounidenses e israelíes están debilitando la capacidad del régimen iraní para contraatacar.

El Comando Central de Estados Unidos, que lleva a cabo la campaña aérea, dijo el miércoles que los lanzamientos de misiles de Irán han caído un 86 % en cuatro días gracias a varios días de intensos bombardeos contra bases subterráneas, en su mayoría conocidas por la inteligencia estadounidense e israelí.

Casi todas las bases de misiles son subterráneas, pero cuentan con edificios, carreteras y entradas en la superficie que permiten identificarlas mediante fotos satelitales, según los analistas. El Pentágono y el ejército israelí llevan años localizando estas instalaciones en todo el territorio iraní.

Esta imagen satelital muestra edificios en la base de misiles de Kermanshah en el oeste de Irán antes de la guerraPlanet Labs PBC / AFP

Esto mostraría una falla fundamental en el concepto de ciudad-misil dado que «lo que una vez fue móvil y difícil de encontrar ya no es móvil y es más fácil de alcanzar», dijo al Wall Street Journal Sam Lair, investigador asociado del Centro James Martin para Estudios de No Proliferación, una organización de investigación en Monterey, California.

Sin embargo, el régimen de Irán continúa atacando con drones armados y lanzamientos esporádicos de misiles y podría estar reteniendo algunos de sus misiles más potentes y de mayor alcance para usarlos como último recurso si el régimen parece estar en peligro inminente de caída.

Teherán descentralizó la autoridad para el lanzamiento de misiles a fin de evitar que los ataques estadounidenses e israelíes contra su liderazgo militar y político obstaculicen su capacidad de respuesta. Los comandantes iraníes han afirmado que pueden reemplazar rápidamente los misiles destruidos construyendo más, aunque añadir lanzadores adicionales será más difícil.

«Tras varias oleadas, las bases pierden su eficacia debido a la pérdida de estructuras de superficie y lanzadores», señaló Colin David, exespecialista en misiles del Ejército de EE.UU.

La decisión de atacar objetivos en la superficie reflejaría tanto la gran cantidad de sitios construidos por Irán como la limitada disponibilidad de bombas antibúnkeres en el arsenal estadounidense que podrían destruir las instalaciones subterráneas, dijeron los analistas al Wall Street Journal.

Esto también pondría en evidencia la urgencia del Pentágono por destruir los misiles iraníes en los primeros días de conflicto, o al menos neutralizar su capacidad de dispararlos, antes de que se agoten los interceptores de defensa aérea que usan tanto en Israel como en las bases estadounidenses del golfo Pérsico.