El petrolero griego Sounion durante las explosiones fruto del ataque de los rebeldes hutíes
Europa no modificará sus misiones para enviar barcos al estrecho de Ormuz: «No es nuestra guerra»
Los ministros de Asuntos Exteriores acuerdan sancionar a 16 personas y 3 organizaciones por su implicación en la represión de las manifestaciones
La Comisión Europea puso sobre la mesa la posibilidad de variar el objetivo de dos misiones europeas que tienen barcos en Oriente Medio para ayudar a abrir el estrecho de Ormuz que Irán mantiene cerrado desde el inicio de la crisis desatada por el intercambio de bombardeos entre Estados Unidos, Israel y los países del Golfo Pérsico.
Sin embargo, los ministros de Asuntos Exteriores reunidos este lunes en Bruselas han acordado reforzar la operación Aspides que vigila el Mar Rojo de los ataques hutíes, pero que, al mismo tiempo, los barcos militares se queden ahí, que no suban hacia el estrecho de Ormuz. «No es una guerra europea, no es nuestra guerra», ha afirmado la Alta Representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Kaja Kallas, al término de la reunión de los ministros.
De esta manera, los ministros de Asuntos Exteriores han dado por cerrada la conversación en torno a las palabras del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que había pedido ayuda a los países de la OTAN, muchos de los cuales pertenecen a la Unión Europea, para abrir el estrecho por el que pasa el 20 % del petróleo mundial. Este mismo lunes, Trump ha insistido en que se debería formar una coalición internacional. «Llevamos 40 años protegiéndolos y no quieren involucrarse», ha reprochado Trump a Europa.
Sin embargo, Kaja Kallas ha apostado por «la vía diplomática» incluso para abrir el estrecho de Ormuz. No en vano, Irán sí permite el paso de petroleros de algunos países que no considera enemigos como la India. Y a través de ellos se podría hablar con el régimen de los Ayatolás. De hecho, tras la reunión de ministros de Asuntos Exteriores, todos compartirán cena con el ministro de Asuntos Exteriores indio, que se encuentra en Bruselas.
Lo que sí han acordado los ministros de Asuntos Exteriores es aumentar la lista iraní de personas y organizaciones sancionadas. En concreto, han sido 16 personas relacionadas con el Ministerio del Interior y con la Guardia Revolucionaria y tres organismos gubernamentales los que se han añadido a la lista de sanciones. Todos ellos por su implicación en la represión de las manifestaciones civiles que el pasado mes de febrero causó miles de muertos.
Pero más allá de estas sanciones, no parece que los Veintisiete estén muy por la labor de intervenir en el conflicto de Oriente Medio. «No tenemos muy claros los objetivos políticos», ha expresado Kaja Kallas.
Ni tampoco quieren intervenir en el enfrentamiento entre Israel y Hezbolá, que ha llevado a Israel a bombardear Líbano, donde se refugian los terroristas pro iraníes. Eso sí, la Alta Representante de la Unión Europea para la Política Exterior han afirmado que «16 países han planteado establecer sanciones a los colonos israelíes que están atacando también al Líbano», pero la iniciativa no ha salido adelante. Solo se ha acordado entregar 100 millones de euros a Líbano en forma de ayuda humanitaria.