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Los restos del avión Hércules de la Fuerza Aérea de Colombia tras accidentarseDaniel Ortiz / AFP

Tragedia en Colombia: 66 muertos al estrellarse un avión militar en la selva de Putumayo

El siniestro del Hércules C-130 deja además cuatro desaparecidos y 57 heridos mientras el Gobierno promete una investigación «rigurosa y transparente»

Una tragedia de enormes proporciones ha golpeado a Colombia tras el accidente de un avión militar Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, ocurrido este lunes en una zona selvática de difícil acceso en el departamento de Putumayo.

El siniestro, registrado poco después del despegue desde el aeropuerto de Puerto Leguízamo, deja hasta el momento 66 fallecidos, cuatro desaparecidos y un militar que resultó ileso, según el balance oficial de las Fuerzas Militares de Colombia. Asimismo, el número de heridos ha quedado fijado en 57.

A bordo de la aeronave viajaban 128 personas, de las cuales 58 pertenecían al Ejército Nacional, seis formaban parte de la tripulación de la FAC y dos eran miembros de la Policía. Las autoridades han confirmado además que cuatro cuerpos aún no han podido ser localizados en la zona del impacto.

Entre los fallecidos se encuentran seis integrantes de la tripulación: el teniente coronel Juan Pablo Amador Pinilla, el mayor Jaime Alexander Fernández Camargo, la mayor Natalia Rojas Velandia, el sargento Julián David González Herrera, el técnico primero Javier Fernando Méndez Torres y el técnico segundo Jhonathan Stid Pinzón Reyes. También perdieron la vida el subintendente Ariel Leonardo Villota Guevara y el patrullero Carlos Elías de la Cruz Gutiérrez, de la Policía.

Los equipos de rescate lograron evacuar a 57 militares con vida. De ellos, ocho fueron trasladados a Florencia, mientras que los otros 49 fueron llevados a Bogotá. En la capital, 19 heridos permanecen ingresados en el Hospital Militar, mientras que otros 30, con lesiones de menor gravedad, reciben atención en el Batallón de Sanidad Militar.

Las causas del accidente, que provocó que la aeronave se precipitara a tierra y se incendiara, continúan siendo desconocidas. Ante ello, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, ha garantizado una investigación «rigurosa, transparente y con la máxima celeridad posible», asegurando que el país conocerá la verdad de lo ocurrido.

En las primeras horas tras el siniestro se produjeron discrepancias en las cifras de víctimas, lo que llevó a las autoridades a pedir prudencia y a ceñirse exclusivamente a los datos oficiales mientras se consolidaba la información.

El ministro quiso además trasladar un mensaje de cercanía a las familias de los fallecidos, recordando el carácter humano de la tragedia: «No son cifras, son vidas, son padres, madres, hijos, hijas, hermanos, hermanas, héroes y heroínas que hoy dejan un vacío irreparable en sus familias y en todo el país».

Colombia afronta así uno de los accidentes aéreos militares más graves de los últimos años, en medio del dolor por la pérdida de decenas de servidores públicos y con la mirada puesta en esclarecer cuanto antes las causas de la catástrofe.