La 82.ª División Aerotransportada
Así es la fuerza de élite que Trump envía al Golfo: combatió en Normandía y es capaz de desplegarse en 18 horas
La 82.ª División Aerotransportada es una de las joyas de la corona de las fuerzas de élite estadounidenses, que se sumarán a otros 5.000 marines que tiene previsto llegar este mismo viernes a la región
El Pentágono, según adelantaron este martes varios medios estadounidenses, tiene previsto desplegar unos 3.000 soldados de la 82.ª División Aerotransportada, una de las grandes fuerzas de élite del Ejército estadounidense, en el golfo Pérsico, en apoyo a su ofensiva militar contra Irán. Los uniformados provendrían de la Fuerza de Respuesta Inmediata (también conocida como brigada lista), capaz de movilizarse en cualquier parte del mundo en tan solo 18 horas. Esta unidad está especializada en despliegues en entornos complejos.
La 82.ª División Aerotransportada, actualmente apostada en Jordania, posee una vasta experiencia combatiendo en los escenarios más adversos. Fundada en 1917, combatió en Francia durante la I Guerra Mundial, pero se granjeó un gran reconocimiento por su papel en el desembarco de Normandía, en 1944, con el lanzamiento de hasta 12.000 paracaidistas, donde luchó durante 33 días seguidos sin relevos ni reemplazos. Sus tropas sirvieron como avanzadilla de las fuerzas de Estados Unidos durante la Operación Tormenta del Desierto y la posterior Primera Guerra del Golfo, en 1991. También desempeñaron papeles clave durante la «Guerra Global contra el Terrorismo» del entonces presidente George W. Bush en Irak y Afganistán, entre otros conflictos.
La 82.ª División Aerotransportada también se desplegó en Europa en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. En definitiva, y como apuntaba The New York Times, es una división de infantería aerotransportada modular en servicio activo especializada en operaciones conjuntas de entrada por la fuerza que podría utilizarse para hacerse con la estratégica isla iraní de Kharg, en caso de que la diplomacia fracase. «Los paracaidistas tienen la capacidad de amenazar objetivos en el Golfo sin tener que atravesar el estrecho. Además, pueden llegar con relativa rapidez», explicaba el coronel retirado de la Infantería de Marina de Estados Unidos, Mark Cancian, en declaraciones al portal de noticias Axios.
La 82.ª División Aerotransportada
Infografía de la 82.ª División Aerotransportada
Con base en Fort Bragg, Carolina del Norte, la 82.ª División Aerotransportada es el principal brazo de combate del XVIII Cuerpo Aerotransportado e incluye a la Fuerza de Respuesta Inmediata, que se creó en 2018. Su primer despliegue fue a Irak en enero de 2020 tras un ataque a la embajada de Estados Unidos en Bagdad y estuvo al frente de la operación de evacuación de Afganistán en 2021, una vez que los talibanes se hicieron con Kabul. A una de las joyas de la corona de las fuerzas de élite estadounidenses se suman este viernes los 2.500 efectivos de la 31.ª Unidad Expedicionaria de Marines, a bordo del grupo anfibio liderado por el buque de asalto USS Tripoli, así como el USS Boxer, con otros 2.500 soldados de la 11.ª Unidad Expedicionaria de Marines.
La 82.ª División Aerotransportada
Su llegada al Golfo este viernes coincide con el día en el que expira el ultimátum del presidente norteamericano, Donald Trump, de atacar la infraestructura eléctrica del país persa. Asimismo, este refuerzo militar de Estados Unidos en Oriente Medio hace presagiar una inminente operación terrestre en Irán. Las opciones que se barajan van desde la toma de algunas de las islas del estrecho de Ormuz, como Larak y Qeshm, hasta la invasión de Kharg, lo que asestaría un duro golpe a la economía que sustenta la maquinaria de guerra de la República Islámica. Desde esta diminuta isla, Irán exporta el 90 % del petróleo que vende, por lo que, si el Ejército estadounidense logra hacerse con este territorio, afectaría de lleno a los ingresos del régimen, que entonces se vería obligado a negociar la reapertura del estrecho de Ormuz.
Otra opción sería escoltar los buques petroleros, pero esto no evitaría ser objeto de ataques del fuego enemigo, así como víctima de las minas que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán ha colocado a lo largo de la ruta. A pesar de la amenaza constante de una operación terrestre, la República Islámica ha elevado sus demandas para poner fin al conflicto, entre las que se incluyen el levantamiento de todas las sanciones internacionales, un nuevo acuerdo para el estrecho de Ormuz que permita al régimen cobrar tasas a los buques que transiten por esa vía marítima, garantías de que la guerra no se reanudará, el fin de los ataques de Israel contra Hezbolá en el Líbano, mantener su programa de misiles balísticos y el cierre de todas las bases militares de Estados Unidos en la región.