China tiende la mano a EE.UU. para reforzar la cooperación económica y evitar una nueva escalada comercial
China tiende la mano a EE.UU. para reforzar la cooperación económica y evitar una nueva escalada comercial
Pekín pide estabilidad y diálogo ante las tensiones por aranceles y tecnología, mientras la visita de Donald Trump en mayo se perfila como clave para el futuro de la relación bilateral
China ha manifestado su voluntad de «fortalecer» la cooperación económica con Estados Unidos y evitar cualquier forma de competencia desleal, en un nuevo intento por estabilizar unas relaciones marcadas en los últimos años por fuertes tensiones comerciales.
El ministro de Comercio chino, Wang Wentao, trasladó este mensaje al representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, durante un encuentro celebrado el jueves en Camerún, al margen de una conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio.
La reunión se produce en un momento clave, a menos de dos meses de la prevista visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Pekín, fijada para los días 14 y 15 de mayo, tras haber sido pospuesta desde las fechas inicialmente previstas a finales de marzo o comienzos de abril.
En un comunicado difundido este viernes, el Ministerio de Comercio chino subrayó que Pekín está dispuesto a reforzar la cooperación tanto a nivel multilateral como regional. Wang insistió en la necesidad de que ambas potencias «gestionen adecuadamente las relaciones entre competencia y cooperación», evitando prácticas desleales y favoreciendo un desarrollo «sano, estable y sostenible» de sus vínculos económicos.
Las declaraciones llegan tras un periodo de fuerte confrontación comercial en 2025 entre las dos principales economías del mundo, que tuvo repercusiones a escala global. La situación comenzó a encauzarse con una tregua acordada en octubre, seguida de nuevas conversaciones de alto nivel celebradas a mediados de marzo en París, que contribuyeron a rebajar la tensión.
Pese a ello, persisten importantes fricciones, como los aranceles impuestos por Washington, el desequilibrio de la balanza comercial favorable a China o las restricciones estadounidenses a la exportación de tecnologías avanzadas al gigante asiático.
En este contexto, Wang expresó también su «profunda preocupación» por las investigaciones comerciales impulsadas por Estados Unidos con vistas a imponer nuevos aranceles. Estas pesquisas, justificadas por la Casa Blanca en la lucha contra el trabajo forzado y el exceso de oferta, afectan no solo a China, sino también a otros países.
El acercamiento retórico entre ambas potencias se produce, así, en un delicado equilibrio entre la cooperación económica y la rivalidad estratégica, con la mirada puesta en la próxima cumbre en Pekín, que podría marcar el rumbo de las relaciones bilaterales en los próximos meses.