El presidente de EE.UU., Donald Trump, durante la Iniciativa de Inversión de Futuro (FII en inglés)
Trump plantea tomar el control del petróleo iraní y hacerse con la isla de Kharg mientras eleva la presión militar sobre Teherán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha planteado abiertamente la posibilidad de que Washington tome el control del petróleo iraní como vía para imponerse en el conflicto con Teherán, en una escalada que ya entra en su segundo mes y que combina presión militar y negociaciones diplomáticas.
En una entrevista concedida al Financial Times, el mandatario aseguró que su preferencia sería «tomar el control del petróleo» de Irán y no descartó una eventual operación para hacerse con la isla de Kharg, principal terminal de exportación de crudo del país. Trump admitió, no obstante, que una acción de este tipo exigiría una presencia prolongada sobre el terreno.
La isla de Kharg concentra la mayor parte de las exportaciones petroleras iraníes, por lo que su control tendría consecuencias directas tanto para la economía del país persa como para el equilibrio del mercado energético global.
Estas declaraciones se producen en paralelo a un aumento significativo del despliegue militar estadounidense en Oriente Medio, que ya alcanza unos 50.000 efectivos. El Comando Central de Estados Unidos confirmó además el envío del buque de asalto anfibio USS Tripoli, acompañado de 3.500 militares adicionales, así como aeronaves de transporte y combate y unidades tácticas.
Según filtraciones a medios estadounidenses, el Pentágono contempla incluso una posible incursión terrestre en Irán, una hipótesis que desde Teherán dan prácticamente por hecha. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, aseguró este domingo que Estados Unidos habla públicamente de negociación mientras prepara «en secreto» un ataque, y advirtió de que su país está «esperando» la llegada de las tropas desplegadas en la región.
Pese a la tensión, Trump insiste en que las conversaciones con Irán avanzan. De hecho, ha pospuesto hasta el próximo 6 de abril el ultimátum para que Teherán desbloquee el estrecho de Ormuz bajo la advertencia de destruir sus centrales eléctricas.
En este contexto, el presidente estadounidense afirmó este domingo que Irán permitirá el paso de 20 buques petroleros a través del estrecho, un gesto que calificó como «regalo» y «señal de respeto» hacia Estados Unidos. Según Trump, este movimiento evidencia que ambas partes podrían alcanzar un acuerdo «muy pronto».
El mandatario llegó incluso a comparar esta estrategia con la actuación de Washington en Venezuela a comienzos de año, donde, según sostuvo, Estados Unidos logró influir decisivamente en el sector petrolero tras la captura del dictador Nicolás Maduro.
Sin embargo, la escalada bélica comienza a tener también repercusión interna en Estados Unidos. Diversas encuestas reflejan que más de la mitad de los ciudadanos se oponen al despliegue de tropas terrestres en Irán, en un conflicto que ya ha dejado trece militares estadounidenses muertos y más de 300 heridos desde su inicio el pasado 28 de febrero.