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Un bombardero B-52 Stratofortress de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en apoyo a la Operación Furia ÉpicaCENTCOM

Del robo del uranio enriquecido a la toma de la isla de Kharg: las operaciones de alto riesgo de Trump en Irán

A medida que avanza la cuenta atrás para llegar a un acuerdo negociado, el presidente de Estados Unidos podría declarar su victoria en la guerra si logra hacerse con los 450 kg de material atómico enterrado en el país persa

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó de nuevo este lunes con «arrasar» la isla de Kharg, además de «volar por los aires» todas las instalaciones energéticas de Irán si no llegaban «pronto» a un acuerdo para poner fin a la guerra. Aunque también aseguró que se habían logrado «grandes avances» en las conversaciones con las autoridades del «nuevo régimen», que describió como «más razonable». Mientras avanza la diplomacia, la isla de Kharg se mantiene en el punto de mira del Ejército estadounidense –que ya bombardeó instalaciones militares del enclave el pasado 13 de marzo–, pero también suena cada vez con más fuerza la posible extracción del uranio enriquecido iraní.

La semana pasada, el portal de noticias Axios se hacía eco de cuatro planes militares que el Pentágono había presentado a Trump para asestar el «golpe definitivo» a la República Islámica en caso de que los contactos para acabar con el conflicto fracasaran. En las últimas horas, parece que el republicano se debate entre dos, ambos con un gran grado de espectacularidad. El periódico The Wall Street Journal publicaba este domingo que el presidente estadounidense se plantea ejecutar una operación militar para capturar cerca de 450 kg de uranio de Irán. Una misión compleja y arriesgada que, además, supondría el despliegue de las fuerzas estadounidenses en territorio continental iraní durante días o incluso semanas.

Robo del uranio enriquecido

Para una ofensiva de este calibre, que supondría traspasar las líneas enemigas, un equipo de las fuerzas de élite de Estados Unidos –probablemente los Delta Force– tendría que desplazarse en avión, sorteando las defensas enemigas y bajo fuego de misiles tierra-aire y drones, hasta donde creen que Irán guarda el uranio enriquecido. La Inteligencia de Estados Unidos asegura que la mayor parte de este material atómico, unos 450 kg enriquecidos al 60 %, se encuentra en la instalación nuclear de Isfahán, en el centro del país.

Una vez en el lugar, las tropas de combate tendrían que asegurar el perímetro para que los ingenieros, provistos de maquinaria de excavación, puedan rastrear los escombros y comprobar si hay minas o trampas explosivas. Así, la extracción del material ya sería responsabilidad del equipo de operaciones especiales de élite, especialmente entrenado para retirar material radiactivo de una zona de conflicto. Washington cree que en Isfahán el uranio se encuentra almacenado en unos 40 o 50 cilindros, similares a tanques de buceo. Estos tendrían que ser colocados posteriormente en contenedores de transporte para protegerlos ante posibles accidentes.

Según expertos consultados por el WSJ, a menos que se disponga de un aeródromo, habría que habilitar uno improvisado para introducir el equipo y sacar el material nuclear. La operación completa tardaría días o incluso semanas en completarse. Los tiempos coinciden con una reciente información del pasado fin de semana de The Washington Post que apuntaba que el Pentágono ya se prepara para «semanas de operaciones terrestres». Antes de lanzar una operación de este calibre, el Ejército estadounidense tendría que cegar las defensas iraníes en Isfahán, un paso que ya parece haber dado al atacar este martes «instalaciones militares» en la ciudad iraní, según un vídeo que divulgó el propio Trump en su red social, y que posteriormente confirmaron las autoridades de la República Islámica.

De hacerse con el uranio enriquecido, el presidente de Estados Unidos podría dar por ganada la guerra al haber logrado su principal objetivo: acabar con la amenaza que supone el programa nuclear de Teherán. En su plan de 15 puntos, entre sus reivindicaciones, Washington exige a Irán que entregue todo el uranio enriquecido al 60 %, muy cercano al 90 % necesario para fabricar una bomba atómica. «El presidente ha mantenido su atención centrada en las capacidades nucleares [de Teherán]», reafirmó el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, el pasado 13 de marzo. «Nunca revelaría lo que estamos dispuestos a hacer o hasta dónde estamos dispuestos a llegar, pero tenemos opciones, eso es seguro», aseveró entonces. Este mismo martes, Hegseth advirtió de que «los próximos días serán decisivos».

Toma de la isla de Kharg

Una ofensiva terrestre sobre la isla de Kharg, centro neurálgico de exportación del petróleo iraní, podría servir también de base para el guion de una película de Hollywood. La amenaza se cierne sobre este enclave estratégico, sobre todo con la llegada a la región de los primeros paracaidistas de la 82.ª División Aerotransportada, una de las joyas de la corona de las fuerzas de élite estadounidenses. Estos soldados, en caso de dar luz verde a una operación terrestre, serían la punta de lanza de la misión. Los paracaidistas protagonizarían un asalto aéreo, probablemente de noche para evitar ser vistos, con el objetivo de tomar posiciones clave en esta pequeña isla, que apenas mide unos 39 kilómetros de ancho.

La isla iraní de Kharg, que alberga la principal terminal de exportación de crudo del paísAFP

Por su parte, los marines estadounidenses –se calcula que unos 5.000 nuevos se unan al despliegue en el Golfo– se desplegarían desde buques equipados con aeronaves de rotor basculante Osprey y lanchas de desembarco, en una operación anfibia. No obstante, antes de todo, esos buques tendrían que atravesar el estrecho de Ormuz, bloqueado y controlado por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI), y, a continuación, navegar por unas aguas hostiles repletas de minas navales y bases ocultas de drones y misiles. A lo que hay que sumar que, de lograr hacerse con la isla, la misión realmente complicada sería mantener la posición bajo constante fuego enemigo.

En el punto de mira del Ejército norteamericano también están otras islas como la de Qeshm o Larak, esta última situada frente a la costa del importante puerto de Bandar Abbás, en el estrecho de Ormuz. El régimen iraní obliga ahora a todos los petroleros a pasar por este enclave para su inspección y a pagar un peaje de dos millones de dólares en yuanes. También están los atolones de Musa y Tunb Mayor y Menor, ocupadas por Irán y cuya soberanía es motivo de disputa con Emiratos Árabes Unidos. Aunque, un mes después del inicio de la guerra, Trump, según publica el WSJ, habría reconocido a sus asesores que está dispuesto a poner fin al conflicto sin reabrir Ormuz, paso estratégico por donde transita el 20 % del petróleo y gas mundial.