Iraníes durante el funeral de un portavoz de la Guardia Revolucionaria iraní, en Teherán
Irán amenaza con secuestrar a soldados estadounidenses si atacan por tierra: «Serán alimento para los tiburones»
Estados Unidos aplica a la guerra en Irán la ambigüedad estratégica. Por un lado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en la tarde de este jueves –horas antes de expirar su ultimátum de destruir las plantas energéticas del país persa– que prorrogaba el plazo hasta el próximo 6 de abril «a petición del Gobierno iraní» para dar margen a la diplomacia. En paralelo, el Pentágono ya tiene sobre la mesa cuatro operaciones militares para, según informó el portal de noticias Axios este jueves, asestar el «golpe definitivo» a la República Islámica. Así, este domingo, The Washington Post publica que el Departamento de Guerra se prepara para «semanas de operaciones terrestres» en Irán.
El diario capitalino, citando a funcionarios estadounidenses, apunta que, de producirse una intervención terrestre, no sería una invasión a gran escala, sino que se trataría de incursiones limitadas realizadas por una combinación de fuerzas de operaciones especiales y tropas de infantería convencional. Aun así, una misión de este calibre expondría a los uniformados estadounidenses a mayores peligros que los que han enfrentado hasta el momento, como drones y misiles iraníes, fuego terrestre y artefactos explosivos improvisados.
El régimen iraní ha escalado sus amenazas este domingo y hablando públicamente de secuestrar a soldados norteamericanos en una eventual operación terrestre. «La agresión y la ocupación no traerán más que una humillante captura, el desmembramiento y la desaparición de los agresores, y los soldados estadounidenses serán buen alimento para los tiburones del golfo Pérsico», prorrumpió el portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbia, el teniente coronel Ebrahim Zolfagari, que coordina tanto al Ejército regular como a la Guardia Revolucionaria (CGRI), como recoge la agencia de noticias Tasnim, asociada al CGRI.
En esta misma línea, Zolfagari arremetió contra Trump, al que acusó de haber arrastrado a su país a un «atolladero mortal». Igual de desafiante se ha mostrado el comandante del Cuartel del Noroeste del Ejército de Tierra de Irán, el general Amirhosein Shafiei, que ha amenazado incluso con «degollar» a las tropas estadounidenses. «Que el enemigo tenga por seguro que afilamos nuestros cuchillos cada día más y que cortaremos la garganta de cada uno de sus soldados», ha aseverado.
La República Islámica recrudece su retórica coincidiendo con la llegada este viernes a la región de una fuerza adicional de 3.500 marines a bordo del buque de ataque anfibio USS Tripoli. «Marineros y marinos de EE. UU. a bordo de un USS Tripoli (LHA 7) llegaron al área de responsabilidad del Comando Central, el 27 de marzo», confirmó este sábado a través de un comunicado el Comando Central del Ejército de Estados Unidos (Centcom).
El propio Centcom explicó que este barco, que puede servir como un portaaviones ligero y una nave de asalto anfibia, es el «buque insignia» para el Grupo Anfibio Tripoli y la Unidad de Expedición de Marines 31. «Está compuesta por cerca de 3.500 marineros y marines, además de aeronaves de transporte y combate, así como activos anfibios de ataque y tácticos», aclaró. En camino se encuentran otros 3.500 marines que forman parte del grupo de asalto anfibio USS Boxer y unos 2.000 paracaidistas de la 82.ª División Aerotransportada, que ya han sido enviados a la región, donde Washington cuenta con cerca de 50.000 efectivos desplegados en bases en Oriente Medio.
Además, The Wall Street Journal informó este jueves de que el Pentágono baraja enviar otros 10.000 soldados de infantería y vehículos blindados. Una cifra que todavía queda lejos de los más de 100.000 soldados desplegados en Afganistán o los 160.000 en Irak. A pesar de que Trump aún no ha tomado la decisión de lanzarse a una invasión terrestre, acumula fuerzas en torno a Irán para estar preparado en caso de dar luz verde a una operación de este tipo.
Entre las opciones que se barajan está la toma de la isla de Kharg, un centro clave de exportación de petróleo iraní en el golfo Pérsico; redadas en otras zonas costeras cercanas al estrecho de Ormuz para localizar y destruir armas que puedan atacar buques comerciales y militares; infiltraciones quirúrgicas en territorio continental para hacerse con el material nuclear iraní; o el control de otras islas más pequeñas como Qeshm y Larak. Aun así, tanto Trump como su secretario de Estado, Marco Rubio, han insistido en que completarán sus objetivos en Irán sin tener que poner botas sobre el terreno.
El despliegue masivo de Washington en la región puede servir también como palanca de presión de cara a las negociaciones con Teherán. Arabia Saudí, Turquía, Egipto y Pakistán, reunidos este domingo en Islamabad, impulsan el frente diplomático para acabar poner fn al conflicto. Pero el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, con quien se cree que estaría hablando Estados Unidos, ha acusado a Washington de utilizar esta nueva ronda de conversaciones como una tapadera para ganar tiempo ante una operación terrestre.
«El enemigo envía abiertamente mensajes de negociación y diálogo, pero secretamente planea un ataque terrestre. Ignora que nuestros hombres esperan la llegada de soldados estadounidenses para atacarlos y castigar para siempre a sus aliados regionales», ha declarado Qalibaf, quien se cree que, tras la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, durante el primer día de ataques israeloestadounidenses el pasado 28 de febrero, es uno de los hombres fuertes del régimen.