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Andrea Polidura, redactora de InternacionalEl Debate

¿Es posible que la guerra en Irán termine en «las próximas semanas», como dice Rubio?

El secretario de Estado de Estados Unidos alejó este viernes la posibilidad de una operación terrestre en Irán

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró este viernes que las operaciones militares en Irán terminarán en «cuestión de semanas». En unas declaraciones en París, al término de la cumbre del G7, el alto diplomático estadounidense insistió, además, en que los objetivos de la guerra para su país son claros y alejó la idea de una operación terrestre: «Vamos a destruir sus fábricas de misiles, cohetes y drones. Vamos a destruir su Armada, su Fuerza Aérea y destruir de manera significativa sus lanzamisiles para que nunca puedan esconderse tras ellos para conseguir un arma nuclear».

Teniendo en cuenta estos principios, según datos del propio Pentágono, y tras un mes de ataques diarios, Estados Unidos ha logrado acabar con todas las defensas aéreas de Irán, así como con su Armada, de la que dice haber hundido hasta 120 buques, mientras que el volumen de misiles que lanza Teherán ha disminuido en un 90 % y sus drones un 95 %. Con esto, y con sus capacidades nucleares ya diezmadas tras la ofensiva del pasado mes de junio, Trump podría declarar unilateralmente haber ganado la guerra. Aunque quedaría por resolver el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20 % del petróleo y gas mundial.

Por ello, el presidente de Estados Unidos ha dado una oportunidad a la diplomacia, anunciando una prórroga de su ultimátum —que finalizaba este viernes— de destruir las plantas energéticas de Irán hasta el próximo 6 de abril. En este punto, y a pesar de que las posturas de Washington y Teherán están completamente enfrentadas, si se declarara el fin de la guerra, ambos podrían vender una victoria. Trump, por haber debilitado las capacidades militares de la República Islámica y haber eliminado a gran parte de su cúpula, empezando por el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamanei, durante el primer día de ataques conjuntos con Israel, el pasado 28 de febrero.

Mientras que a Teherán le vale con resistir y vender de manera interna que sus grandes enemigos no han logrado hacer caer al régimen de los ayatolás. Aunque se desconoce realmente el estado de salud del nuevo líder supremo e hijo del anterior, Mojtaba Jamenei. Aun así, la gran cuestión es la capacidad de Israel de influir en Estados Unidos para continuar con la ofensiva y si Tel Aviv considera aceptable lo conseguido hasta ahora en el país persa. Independientemente de lo que ocurra en Irán, el primer ministro hebreo, Benjamin Netanyahu, ya ha advertido que su Ejército seguirá luchando contra Hezbolá en el Líbano.

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