Keiko Fujimori, Charlie Carrasco, Francisco Diez Canseco, Mesias Guevara, Herbert Caller, Mario Vizcarra, Marisol Perez Tello, Paul Jaimes, Roberto Chiabra y Roberto Sanchez
Los debates en Perú muestran el rostro más soez de los candidatos a las elecciones del domingo
Acusaciones de borracho, drogodependiente, mentirosa o vaga se colaron en los seis encuentros cara a cara de los aspirantes a la Presidencia
Frases cargadas de sustancia ponzoñosa, sentencias destructivas, epigramas maliciosos, comentarios hirientes, burlas despiadadas, y demás maneras vergonzosas de actuar, dieron forma a los seis debates presidenciales organizados por el Jurado Nacional de Elecciones. Los 35 candidatos a la Presidencia de la Nación en el Perú, tuvieron la oportunidad de comunicar sus propuestas a la ciudadanía de cara a las elecciones generales que se celebran este domingo.
Las principales encuestadoras nacionales (como IPSOS, y Datum), pronostican que los candidatos a la presidencia de los partidos políticos con mayor probabilidad de obtener una gran votación y, por consiguiente, pasar a una segunda vuelta electoral, son Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, (de derechas y neofujimorista), Carlos Álvarez, de Partido País para Todos, (de posición ideológica ambigua, con marcado interés por restaurar el orden y combatir la criminalidad), Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, (conservador con fuerte inclinación por la Doctrina Social de la Iglesia), y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, (marxista ortodoxo).
En los debates presidenciales, tanto los mencionados candidatos, como el resto de competidores electorales, emplearon como recurso predilecto para sepultar la candidatura presidencial de sus adversarios políticos, el «método cainita», es decir, el fratricidio verbal. El «método cainita» (por Caín, el primer homicida, que acabó con la vida de su hermano, el inocente y puro de corazón, Abel), ha sido llevado al terreno verbal en los sucesivos debates. En síntesis: hemos visto a candidatos grises, reclamar la atención para brillar tenuemente, solo para desparramar líquido viperino entre sus adversarios políticos. De propuestas serias, muy pocas. Los debates han dejado en evidencia la notable indigencia intelectual de los candidatos.
Acusaciones graves contra el candidato Rafael López Aliaga, como alguien entregado al vicio del alcoholismo, o la purulenta observación de haragana y mentirosa, contra Keiko Fujimori, o la difamatoria frase de adicto a sustancias ilícitas, contra el candidato Fernando Olivera, o la intempestiva declaración de ser el cerebro de una organización criminal, contra César Acuña, son algunas de las frases célebres que dejaron las intensas sesiones de debate presidencial.
El mejor candidato (1964), película de Franklin Schaffner trata de dos aspirantes que compiten para ser elegidos por su partido y representarlo en las elecciones presidenciales. Uno de ellos (Cantwell), es ambicioso, agresivo, recaba información del pasado del candidato antagónico; como su promiscuidad, matrimonio fraudulento y problemas mentales depresivos. Todo esto, como mecanismo de extorsión para ser difundido el día de la elección. El otro (Russell), conociendo el oscuro pasado de su íntimo adversario, es ético, y ante la amenaza decide no corromperse ni emplear medios sucios. De estas dos maneras de entender la política, la primera (la de Cantwell), es la manera predominante de hacer política en el Perú.